martes, 17 de junio de 2008

LA ALHONDIGA MODERNIZA EL LADRILLO

Ladrillo por dentro y por fuera. La firma de Ricardo Bastida en la fachada de La Alhóndiga marca un estilo imposible de ignorar. Los tres edificios interiores del complejo, que albergarán la mediateca, las instalaciones deportivas y el centro de artes escénicas, no se revestirán de vidrio ni de ninguno de los materiales de moda, sino del clásico y cálido ladrillo caravista. Eso sí, con un tratamiento innovador que hasta ahora nunca se había utilizado en España.
Fue Philippe Starck, el artista francés que pondrá su firma al interior del edificio, quien propuso utilizar una técnica que se ha puesto en práctica en Alemania y Holanda. Cada semana se descargarán en la parte trasera de La Alhóndiga diez o doce paneles ya montados procedentes de la empresa AKA, el mayor fabricante de ladrillos del mundo. Es un viaje largo y delicado desde Hannover, pero los técnicos aseguran que se ahorra tiempo porque cada módulo se compone de 1.200 piezas.
Desde lo que será el atrio central del inmueble se ven ya los cuatro primeros paneles, todos con su ventana interior para acercar a los visitantes las múltiples actividades del centro cultural. Al venir ya montados, los operarios pueden trabajar «en seco» y sin andamios, una imagen inédita en las obras que utilizan este material. Son de diferentes medidas -la más habitual es 3 x 4,5 metros- y de diez centímetros de espesor. Se calcula que cada uno de ellos pesa unos 3.000 kilos. En Bilbao les espera un carro diseñado a su medida para iniciar la maniobra de instalación «mediante un sistema de cinchas y poleas». La grúa sustituye al andamio y finalmente las piezas se sueldan.
La operación comenzó la semana pasada y se vio afectada por la huelga de transporte. Cada día se colocarán dos módulos «como mínimo» y se espera completar el revestimiento para febrero o marzo de 2009, según afirmó ayer el arquitecto de Bilbao Ría 2000 Pedro Marcos. En total se colocarán 500 módulos, 150 en el exterior «para cerrar la piscina» y el resto alrededor del atrio. La Alhóndiga ganará así otros 10.000 metros cuadrados de ladrillo caravista.
Los técnicos destacaron ayer las ventajas de utilizar elementos prefabricados. La obra se lleva a cabo «de manera más rápida y limpia» y el revestimiento ofrece «más calidad» en los acabados. También es más caro, aunque no tanto como se pensó en un principio. El responsable de mantenimiento, Iñaki Ayala, afirmó ayer que el coste de este sistema «no llega a los dos millones de euros» y supone en torno al 3% del presupuesto global del proyecto.
La obra estelar del Ayuntamiento y de su alcalde va tomando forma con tres materiales básicos -acero, ladrillo y hormigón- que requieren «un tratamiento de gran pureza». Las novedades están dentro, como la piscina de la que ya se puede ver el fondo a través de la estructura metálica y el variado programa de actividades. Los bilbaínos podrán descubrir los secretos del antiguo almacén de vinos «a finales de 2009 o principios de 2010», según las previsiones de los técnicos.
Tras la laboriosa restauración de la fachada, ahora se trabaja en las crujías del edificio, que conservarán su aspecto original, y en la fase de albañilería e instalaciones. Además de los ladrillos prefabricados, hay que colocar los vasos de la piscina y todo tipo de equipamientos. Por las entrañas del complejo, tan clásico como vanguardista, discurrirán más de 360 kilómetros de cables eléctricos y 27 de tuberías.

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