miércoles, 14 de mayo de 2008

NUEVE INSPECTORES CONTROLARAN LA OCUPACION DE LA VIA PUBLICA EN BILBAO

La oficina municipal de Uso de Espacio Público de Bilbao, creada durante este mandato, ultima la creación de un cuerpo de inspectores que controlará que las condiciones de las licencias otorgadas se cumplan según lo establecido. Terrazas, veladores, contenedores, mercadillos y eventos de todo tipo se verán de esta forma sometidos a exámenes sorpresa. Se espera que el nuevo equipo de trabajo esté operativo al cien por cien «a finales de este año», según apuntó su director, Tomás del Hierro.
La unidad estará formada, en un principio, por ocho inspectores, uno por cada distrito, y un jefe de grupo. Estos pasarán a engrosar la plantilla de la oficina, formada en la actualidad por 16 personas, la mayoría administrativos. Pese a que hasta el término del ejercicio no se prevé contar con el cuerpo al completo, del Hierro anunció que la idea es disponer de al menos tres inspectores para agosto, mes en el que se celebra la Aste Nagusia, época de mayor ocupación de vía pública, entre actos programados, txosnas y terrazas, tanto de bares como de hoteles. Hasta ahora, cada una de las áreas que concedía permisos de este tipo, tales como Obras y Servicios o Salud y Consumo, contaba con su propio equipo de inspectores, e incluso ciertas revisiones corrían a cargo de la Policía Municipal. Este era el caso de aspectos como las terrazas, enmarcados dentro de la concejalía de Urbanismo y Medio Ambiente. En este sentido, las personas que conformarán el nuevo equipo se rescatarán de los diferentes departamentos municipales.
Programa GIS
La oficina de Uso de Espacio Público, dependiente de Alcaldía, tramita al año entre 9.000 y 10.000 expedientes. La tarea a desarrollar por el futuro grupo de inspectores será la de revisar cada una de las licencias 'in situ'. Entre los aspectos que se tendrán en cuenta se encuentran, por ejemplo, el de asegurarse de que las medidas son las correctas, de que no se invade más espacio del estipulado o que se cumplen los horarios. «Intentaremos que todos los permisos que se concedan sean revisados en el mismo año», comentó Tomás del Hierro. En caso de no respetar la normativa, el Consistorio podrá retirar el permiso o imponer una sanción administrativa al infractor.
Los inspectores contarán, además, con una herramienta de trabajo que facilitará en gran medida su tarea diaria. El personal de la oficina municipal está implantando en estos momentos en los ordenadores un programa informático denominado GIS, que funciona como un sistema de posicionamiento de eventos. Su uso es muy sencillo. El primer paso es dotar de contenido a la base de datos, es decir, incluir toda la información concerniente a los diferentes permisos: número y duración de la licencia, ubicación, medidas etc. Además, el programa adjuntará un dibujo a escala del espacio ocupado de la vía.
«En el caso de una terraza marca la distancia con respecto a la fachada, la anchura e incluso el número de mesas y sillas que debería tener en función de los metros», explican desde la oficina. Así, cuando un inspector tenga que revisar un expediente, dispondrá de una imagen muy cercana a aquello con lo que debería encontrar al desplazarse hasta un punto determinado.

martes, 13 de mayo de 2008

RIBERA DE DEUSTO


PUENTE DE LA MERCED


PLAZUELA DE SANTIAGO


LA CATEDRAL DE SANTIAGO

Para hablar de esta Catedral, necesariamente tenemos que mencionar a la ermita sobre la que está construida, ermita que existía antes de la fundación de la Villa en el año 1.300. La Carta Puebla fundacional de la Villa de Bilbao cita a las iglesias de Begoña y Santiago.
Esta ermita fue la primera construcción religiosa de dicha Villa y, sin duda, fue lugar de tránsito de peregrinación hacia Compostela y donde se detenían los peregrinos que se desviaban por el País Vasco, haciendo el Camino de la Costa.
La construcción de ese templo románico primitivo es un indicador del desarrollo alcanzado por el núcleo de población de la orilla derecha del Nervión, en la Baja Edad Media.
Sin embargo este templo fue arrasado por un pavoroso incendio, y en 1.374 el Papa Gregorio XI dispensaba indulgencias a quien diera limosnas para reconstruirla
La ampliación del templo que iba a ser de estilo gótico, comenzó allá por 1.379. Era patente una evidente influencia francesa, ya que, según parece, se levantó sobre planos de un arquitecto normando. Bilbao mantenía ya un intenso comercio con los puertos de Normandía y de Flandes. Esta primera parroquia bilbaína estuvo adosada a las tres primeras calles de Somera, Artecalle y Tendería.
Aproximadamente por 1.404, se inician los trabajos del coro.
Tres puertas comunicaban el templo con el exterior: la primera se abría al Sur, en la parte que daba al mercado (la que hoy se encuentra en el pórtico); la segunda al Oeste en la portada principal (hoy Plazuela de Santiago) y la tercera era la puerta del claustro (hoy conocida como Puerta del Angel), orientada al Este y por la que salían los peregrinos después de haber venerado al Santo.
El primer inventario de enterramientos data de 1.379 y el segundo de 1.402. Consta que consiguieron sepultura propia en Santiago, familias como: Arbolancha, Zurbaran, Leguizamón, etc.
Esta iglesia acogió importantes acontecimientos. Unos de índole religioso como la visita y predicación de San Vicente Ferrer allá por 1.408. Otros de índole civil como la aprobación de las Ordenanzas de la Villa en 1.483.
En 1.535 el Cabildo hizo un contrato con el escultor Guiot de Beaugrant, quien empezó a labrar una verdadera obra de arte en un retablo para la iglesia.
Este escultor era de origen flamenco y fue activo en el País Vasco entre 1.530 y 1.549. Su arte se relaciona con el estilo Juan de Juni (escultor francés documentado en España desde 1.533) y es claramente manierista en algunos aspectos. Inició el retablo de Santa María de Portugalete (1.533); trabajó, como hemos dicho, en el retablo de Santiago, en Bilbao (1.533-1.546) y también en Valmaseda y en Cenarruza. Creó escuela con seguidores en la región.
Desgraciadamente, aquel fabuloso tapiz de madera hubo de ser apeado en el siglo XVIII, porque la carcoma lo había estropeado y amenazaba ruina. Quedan algunas tallas sueltas que pregonan su primitivo esplendor. Una en la Capilla del Cristo, en la misma iglesia, en la que se encuentra el Cristo que muy posiblemente coronaba el magnífico retablo citado. Otras en la Sacristía de la Catedral, como es el caso de los 4 Padres de la Iglesia latina, y en el Museo arqueológico y etnográfico, junto a la iglesia de los Santos Juanes.
Por otra parte, esta iglesia sufrió varias catástrofes, como los incendios de 1.571 y 1.641, o la inundacion de 1.593, que causaron graves destrozos y forzaron a reconstrucciones.

UNA TORTUGA EN LA RIA

La fauna de la ría tiene un nuevo habitante: la tortuga. Hasta ahora, los animales más exóticos avistados surcando las aguas del Nervión habían sido cangrejos, chinchillas, lubinas y hasta un cisne, aunque éste último fue un turista ocasional que desapareció sin dejar rastro. Una garza o garceta sobrevuela cada día el cauce en busca de algún pez que pescar. Su presencia representa el mejor ejemplo de que la ría tiene cada vez menos contaminación. «Está más limpia de lo que parece», asegura Pablo Cermeño, de la asociación Ambar, para el estudio de la fauna marina.
Ayer a mediodía el curioso visitante fue una tortuga, con un caparazón de unos 50 centímetros de diámetro, que atrajo la atención de los bilbaínos, especialmente de los niños. «Cuando se asustaba, metía la cabeza bajo el agua y se ponía a bucear», describía uno de los entusiasmados testigos. Todos se preguntaban por el origen del reptil.
Especie protegida
Para Cermeño hay dos posibles respuestas, la más improbable, que sea una tortuga marina arrastrada por una corriente hasta las entrañas de la ría, o que se trate de una mascota, cuyo dueño «se ha cansado, o se le ha hecho muy grande y la ha abandonado». En este caso, podría tratarse de una Galápago doméstica, originaria de Centroamérica.
Una patrulla de la Policía Municipal comprobó que la tortuga estaba en la ría, pero les dio el esquinazo. «No se dejaba coger».
Desde el Centro de Recuperación de Animales de Gorliz advierten de que podría tratarse de una «especie protegida, como la mayoría de las tortugas», pese a ser unas de las mascotas más comunes. «No hay suficientes inspecciones; hay plazas en las que se venden tortugas de agua y de tierra pero eso no significa que sea legal», sostienen.
Aunque soportan duras condiciones, la tortuga podría correr peligro en la ría. «Es mejor sacarla», dicen desde Gorliz. O incluso suponer un peligro para el ecosistema, «hay especies que colonizan el medio y acaban con las especies naturales».

lunes, 12 de mayo de 2008

MOLINO DE ARTXANDA


PUENTE DEL PERRO TXIKO


VENDEDORAS DE BACALAO


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (y IV))

A finales del siglo XV se mencionan en la villa todos los oficios más importantes que pudieran encontrarse en una ciudad mercantil y comercial: corredores, asteros, argenteros, ferreros, rementeros, arneceros, espaderos, linterneros, bosladores, cordeleros, ancleros, puchereros, ballesteros, tejedores, etc.
Según su concejo: “...mas de las tres quartas partes de los vos de la dha villa heran oficiales que se mantenían de su oficio”.
En 1.468 el concejo hará solicitud de ensanche del recinto urbano, facultad para imponer nuevos impuestos y una casa de la moneda.
Sin embargo entre gamboínos y oñacinos continuaron por algún tiempo y terminaron, con carácter general, durante el reinado de Enrique IV, el Impotente, y XXIII Señor de Vizcaya, desde 1.454 hasta 1.474. Este rey tuvo que desplazarse personalmente a esta región en 1.457, dirigiendo las Hermandades (agrupaciones de campesinos, habitantes de las Villas y algunos hidalgos opuestos a los Parientes Mayores), para pacificarla, destruyendo sus principales fortalezas y desterrando o confinando a muchos de los Pariente Mayores.
Así, en 1.468, el Concejo de Bilbao destruyó las casas que tenían en la Villa algunos banderizos. Entre ellos los Abendaño y los Basurto.
En 1.475, los Reyes Católicos y XXIV Señores de Vizcaya (1.474 a 1.504), conceden a Bilbao el apelativo de Noble Villa.
“...por ende es mi mrd e voluntad que desde aquí adelante para siempre jamás la dicha villa de bilvao se llame e yntitule la noble villa de bilvao...”.
Y comienza a manifestarse una fuerte hostilidad de las anteiglesias vecinas hacia el pujante y privilegiado bastión de la burguesía que es Bilbao.
Asi en 1.477 se nombran alcaldes de hermandad, con mando sobre soldados, para reprimir las fechorías de los linajes.
En 1.478 los Reyes Católicos deben intervenir de nuevo, desterrando de Bilbao a varios vecinos por participar en la guerra de familias.
En 1.483 (año en que la villa comienza su ensanche por las tierras bajas del Arenal y San Nicolas) la reina Isabel llegó a Bilbao, jurando los fueros en el portal de la Tendería, siendo alcalde de la villa Pero López de Vitoria.
Ese mismo año los reyes envían a la villa al licenciado Garci López de Chinchilla, quien da comienzo a la redacción de un cuaderno de ordenanzas, un medio para desterrar los conflictos surgidos de la existencia de bandos y parcialidades. Los parientes mayores no lo aceptaron de buen grado, excepto Arbolancha, por lo que les fue prohibida la entrada en Bilbao con más de seis hombres.
En 1.488 existían en Bilbao dos parroquias (Santiago y San Antonio Abad) y la vecina de Begoña. Los oratorios, capillas o ermitas de San Nicolás y los Santos Juanes no eran parroquia todavía. El arcipreste de Santiago será reconvenido por los reyes en esa misma fecha, prohibiéndosele en adelante que acogiese en la iglesia y su cementerio a los hombres armados que allí entrasen pidiendo asilo.
Será entre 1.499 y 1.500 cuando se dé por concluido el proceso de señalamiento de límites entre Bilbao y las anteiglesias vecinas, llegándose a una serie de acuerdos que, poco a poco, acabarían por traer la paz a Bilbao y al Señorío.
Es en 1.526 cuando se actualiza el Antiguo Fuero con el nombre de Fuero Nuevo de Vizcaya. Este texto fue confirmado en Valladolid, por el rey Carlos I, el 7 de Junio de 1.527, tal como lo hicieran con el Fuero Viejo sus antecesores: Enrique IV, Isabel la Católica, Fernando el Católico y Juana “la loca”.
El Fuero de Vizcaya declara repetidamente la hidalguía de todos los vizcaínos. Esta declaración de hidalguía suponía, en la Edad Media, alcanzar el máximo respeto a la dignidad personal y comportaba notorias ventajas:
1.- El hidalgo está libre de impuestos.
2.- El servicio militar queda subordinado a unos condicionamientos, porque un hidalgo no puede ser alistado sino con un sueldo.
3.- A los vizcaínos, aunque resulten acusados de cualquier delito, no se les puede dar tormento ni amenaza de tormento.

domingo, 11 de mayo de 2008

MUELLE DEL ARENAL


PASEO DEL ARENAL


PUENTE DE ISABEL II


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (III)

Los mercaderes castellanos, principalmente burgaleses, intervendrán de manera señalada en el proceso de desarrollo de la villa. Necesitados de un buen puerto para sus exportaciones de lana a Francia, Inglaterra y Flandes, Bilbao se encargará de capitalizar todo este tráfico, siendo poco después naturales de la villa y no castellanos los principales representantes de este comercio en Flandes, el destino principal de la lana de Castilla.
La contratación principal de este producto será dirigida desde Bilbao a partir de ahora.
La importante producción de hierro y la pesca tienen también gran importancia en el desarrollo económico de todo el Señorío durante esta época. En Bilbao existirá la Rentería, lonja y bolsa del hierro, junto al puente de San Antón, siendo numerosos los artesanos que se dedicaban a su trabajo: ancleros, rementeros, azereros, cerrajeros, claveteros, cabilleros, espaderos, lombarderos, etc.
Las fraguas se situarán en Ascao, entonces un arrabal de la villa; los maestros de lombardas y otras armas de fuego tendrán sus campos de tiro en Ibein y en Allende el Puente.Los astilleros se desarrollan también durante esta época.
En Bizkaia los principales son los de Bilbao, Portugalete, Lequeitio, Ondárroa, Bermeo y Plencia. Todos estos puertos irán desarrollándose conforme aumente la importancia de la industria pesquera.
En la cámara de la villa de Bilbao existía una presencia continuada de armadores y mercaderes desde 1.435, fecha en la que la paz con los linajes trajo la sustitución de los representantes de las grandes familias por los de la burguesía ciudadana en todo lo concerniente a la dirección de la villa.
Los astilleros se desarrollan también durante esta época. Estaban situados en ambas riberas del Nervión, en Portugalete, Baracaldo, Abando, Deusto y Bilbao principalmente. Los de la villa se hallan situados en el lugar denominado "rebal de sant nicolás".
En toda esta zona existe un permiso general para establecer edificaciones provisionales (astilleros, tejavanas y estufas para derretir la brea). Todo aquél que desease construir una embarcación solicitaba permiso del Concejo y comenzaba sus obras, una vez concluida la botadura de la nave debía reparar todos los desperfectos causados en la zona. Las zonas más importantes destinadas a la construcción de navíos eran las siguientes: Varadero de Marzana, en Bilbao la Vieja, Astillero de Basurto de Acha, o Ripa , Astilleros de la Vega (“Campa de los Ingleses”), Astillero de San Mamés, Zubelasinguira en Zorroza, y Deusto.
En general, todos los astilleros de la ría se denominaban como Astilleros de Bilbao, ya que éste era el nombre común del abra, ría y canal.

sábado, 10 de mayo de 2008

TRANVIA DE TRACCION ANIMAL


TEATRO ARRIAGA


ROMERIA DE SAN JOSE EN DEUSTO 1.911


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (II)

El comercio se había implantado como fuente principal de riqueza en Bilbao. Si hasta entonces se daban circunstancias de bandidaje o piratería, a partir de ahora a tales conductas se impondrá las penas más graves.
La hostilidad de los linajes hacia la villa se verá sustituida por las disputas de las anteiglesias vecinas de Bilbao contra la misma. Uno de los motivos era la gran extensión dada a la jurisdicción de Bilbao, que se extendía sobre terrenos pertenecientes a aquellas, mucho más allá del casco urbano de la población. Otra causa era el privilegio exclusivo de comerciar (relativo a mercados, carga y descarga) que tenía a lo largo de toda la ría, lo que motivaba que todo el tráfico de mercancías de la zona se dirigiese en su totalidad a Bilbao.
Asi en 1.442 los bilbaínos serán derrotados por los baracaldeses en Retuerto y Landaburu.
Ese mismo año la villa sufre un incendio y cinco años después una gran inundación, que se repetirá otros cinco años más tarde. Sin embargo, los habitantes de la villa siempre la reconstruyen.
En 1.452 se redactan de una manera completa los Fueros de Vizcaya, recogiendo fielmente los usos y las costumbres existentes. Era un ordenamiento jurídico completo, que hoy se conoce con el nombre del Fuero Viejo de Vizcaya.
Hasta 1.458 no se solucionará, si bien parcialmente, la situación con un convenio entre Bilbao y las anteiglesias de Arrigorriaga, Baracaldo, Abando y Zarátamo.
Aunque el período que sigue será casi tan rudo como el anterior. Según las crónicas, se trata de una época de “...oposiciones, fuerzas é robos é otros desaguisados.”
La villa se integra en las Hermandades o agrupaciones de defensa formadas dentro del Señorío. Sin embargo, un hecho sí que había cambiado con respecto al período anterior y es que puede decirse ya que Bilbao es la población más importante de toda Bizkaia y la que recoge la casi totalidad de su tráfico mercantil.
Y, cómo no, la actividad del Concejo continúa. En 1.463 adquiere diversas propiedades en la villa y ordena la instalación de un reloj en la torre de San Antón. También se fija la obligación que tenían todos los vecinos de acudir a las obras públicas en caso de necesidad o desgracia.

jueves, 8 de mayo de 2008

LA RIA A SU PASO POR EL BARRIO DE LA PEÑA


INAUGURACION DE LA PLAZA DE TOROS DE INDAUTXU (1.909)


CARCEL DE LA GALERA


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (I)

Durante tres siglos, las instituciones encargadas de regular la vida de los bilbaínos fueron dos: el Ayuntamiento y el Consulado de Bilbao existente de 1.511 a 1.829 (ya comentado)

EL CONCEJO

Los diferentes cargos oficiales del Concejo quedaron definidos en el fuero de fundación.
Así existían los alcaldes, de elección anual, en número de dos (uno por el bando de Oñaz o procastellanos y otro por el de Gamboa o pronavarros), siete regidores (uno por cada una de las calles de la villa y a la que representaban), el preboste (nombrado por el señor y encargado de las tasa e impuestos).
Todos ellos, junto con los escuderos y hombres buenos formaban el Regimiento. Reunidos en la cámara del Concejo, sus funciones eran electiva (elegían al nuevo regimiento), ejecutiva, judicial y legislativa, como en el resto de municipios.

Durante los primeros años de existencia de la villa, Bilbao se vio envuelta en numerosos altercados con los poderosos terratenientes de la zona: los Leguizamón, Zamudio, Arbolancha, Basurto... En la propia villa lucharán los Leguizamón contra los Zurbaran, los Arbolancha contra los Zurbaran...
Al comenzar el siglo XV las cosas parecen cambiar ligeramente. Tal vez la población se encontrase más que harta de aquel clima continuo de guerra, tal vez el desarrollo del comercio hiciera que ahora todos tuvieran mucho más que perder y bien poco que ganar.
Asi en 1435 se firma la paz entre los linajes de Bilbao y el Concejo de la villa. A partir de ahora se elegirá un solo alcalde, que represente a los vecinos y no a los bandos. En este año el rey de Castilla Juan II y XXII Señor de Vizcaya, desde 1.405 hasta 1.454, nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de ambos bandos.
Se fija taxativamente “... que había ser hombre común y no de bando o tregua alguna...”. Se crea también la figura de los fieles de mercaderes y, finalmente, se prohibe el acoso a los barcos, marinos y mercaderes que llegasen a la villa

miércoles, 7 de mayo de 2008

CAMPO VOLANTIN


GRAN VIA


GRAN CASINO DE ARTXANDA


EL CONSULADO DE BILBAO (y III)

Las primeras ordenanzas del Consulado de Bilbao datan de 1.531, siendo las más conocidas las de 1737, que sirvieron de pauta a muchos códigos de Comercio de países lationoamericanos, quienes entre los antecedentes en que se basaron para su creación, mencio­nan de forma explícita a las citadas ordenanzas del Consula­do de Bilbao.
Asimismo, dichas Ordenanzas sirvieron de pauta inspirado­ra para el Código de Comercio español de 1.829.

Durante este largo período, el movimiento del Puerto fue considerable. Más de trescientos barcos entraban en la Ría cada año, traficando con toda clase de productos. El declive del comercio flamenco, debido a la guerra, se compensaba con el bacalao, las grasas de Terranova, las relaciones con las colonias británicas de Norteamérica y la consolidación del tráfico lanero y ferretero.
El Siglo XVIII fue de gran prosperidad y auge mercantil para la Villa de Bilbao y su Puerto, del mismo modo que lo fue para el espacio económico internacional en el que se venía moviendo desde hace siglos, es decir, el mundo atlán­tico, ahora ya no limitado al ámbito noroccidental europeo, sino extendido a su gran proyección ultramarina y oceánica, que fue la razón fundamental del nuevo expansionismo eco­nómico de Europa.
En este Siglo XVIII continuó el cuidado de la Ría y el Puer­to por parte del Consulado.
El camino de Orduña fue otra de las grandes obras promovidos por el Consulado de Bilbao, con el rompimiento de la peña Goldecho, que permitió a partir de 1.775 una más cómoda relación comercial del Señorío de Bizkaia con Castilla.

La fase final del ciclo del Consulado de Bilbao, que corresponde a la pri­mera mitad del Siglo XIX, estuvo mezclada por acontecimientos políticos y bélicos de grave trascendencia.
Es en 1.811, al cumplir el Consulado los trescientos años de existencia, cuando empezó su proceso de decadencia al ver mermadas sus facultades con la introducción de la Comandancia de Marina y Capitanía de Puerto, que le sustrajeron sus tradicionales atribuciones sobre la navegación de la Ría y la política del tráfico portuario.
Otro golpe a esta señera Institución bilbaína se lo dio la Real Orden de 11 de enero de 1828, que obedecía a la nueva concepción centralista del Esta­do, y en virtud de la cual se designó una comisión encargada de redactar un Código de Comercio de carácter unificador para todo el Reino, cuyo texto fue aprobado el 30 de mayo de 1.829.
Las Juntas Generales de Guernica, celebradas en febrero de 1.830, aceptaron este Código y ordenaron su cumplimiento e implantación en todo el Señorío de Vizcaya, quedando derogadas y revocadas todas las leyes y ordenanzas de carácter comercial existentes.
El 19 de junio de 1.830 se estableció en Bilbao el nuevo Real Tribunal de Comercio, que sustituiría en sus funciones judiciales al antiguo Consulado de Bilbao, que había cubierto una de las más gloriosas etapas en la historia mercantil de la Villa.
Juntamente con el Tribunal de Comercio apareció la Junta de Comercio, que se arrogaba en las funciones directivas y gremiales del antiguo Consu­lado de Bilbao.
Un Real Decreto de 14 de diciembre de 1.859 creó la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Bizkaia, suprimiendo la anterior Junta de Comer­cio, ahondándose el espíritu centralista y unificador, propio de la filosofía decimonónica.
Dentro de la nueva tarea legislativa centralista, realmente demoledora para nuestras instituciones históricas, el 13 de enero de 1.868 se aprueba una Ley de Bases para la unificación de todas las legislaciones sobre actua­ciones mercantiles. Su finalidad es clara. En el Tribunal de Comercio sustitutivo del del Consulado, los jueces no son ya nombrados por los mercaderes, sino por el Rey, y la Jurisdicción ordinaria se impone con carácter general.
Todas las instituciones que nacen a partir de esa época están impregnadas de una filosofía de control directo por parte de los poderes centrales: la Jefatura económi­ca estatal, el Administrador de la Aduana, el Jefe de la Sección de Fomento, Administración de Correos y Telégrafos, Registro de la Propiedad, Registro Mercan­til y Delegación de Hacienda.Como premio de consolación de esta pérdida de la foralidad, el Real Decreto de 28 de febrero de 1.878 establece el Primer Concierto Económico, que permi­tió cierta autonomía administrativa de los cuatro terri­torios históricos vascos, delimitados a través de las Diputaciones.

martes, 6 de mayo de 2008

BOLSA DE BILBAO


BARRIO DE BEGOÑA


BATERIA DE MIRIBILLA (1.874)


EL CONSULADO DE BILBAO (II)


El afán comercial de nuestros antepasados conduce a que el 5 de mayo de 1.414, los franciscanos de Brujas cedieran una de sus capillas a los mercaderes vizcaí¬nos, dando lugar a la creación en 1.489 de la Casa de Contratación del Señorío de Bizkaia en Brujas, que constituyó desde ese momento un punto de apoyo importante de nuestro tráfico con el país flamenco, siendo la Casa de Bizkaia un verdadero Consulado a todos los efectos, Casa de Contratación y Bolsa a la que acudían los comerciantes y navegantes vizcaínos para resolver diferentes autorizaciones y tramitar sus permisos de tránsito y residencia. La Casa Consulado se mantuvo con diversas vicisitudes, hasta que desapareció físicamente en el Siglo XIX, quedando en dicha ciudad como recuerdo el nombre de Plaza de los Vizcaínos y el sello del Consulado en el que puede leerse «Hoc est sigilium nationis Bizkaine».

Nuestro comercio adquiere en esos siglos singularidad propia de la que son exponentes, el establecimiento de Aduanas terrestres en Balmaseda, Orduña, Pancorbo, Miranda y Vitoria, la creación en Cádiz del colegio de Mareantes del Señorío para la regulación de la navegación de nuestras flotas, el nacimiento de la Casa de Contratación en Bilbao y la concesión de distintos privilegios a la Nación Bizkaina por Castilla, Inglaterra y Francia y por los Duques de Borgoña y Condes de Flandes.

La gran aceleración que se produce a partir del Siglo XVI en la producción, con nuevas técnicas en industrias tradicionales y en las relaciones mercantiles entre los pueblos, fruto tanto del crecimiento del comercio y de la aplicación de nuevos sistemas, como del alumbramiento de nuevas nacionalidades y del fortalecimiento del poder de la Corona, provocó una cada vez mayor actuación reguladora de Instituciones seculares y de Autoridades Políticas, cuya más grande manifestación en el área que nos ocupa, por lo que al Señorío de Bizkaia respecta, fue la Carta de la Reina Doña Juana, Señora de Bizkaia, de 22 de junio de 1511, creando el Consulado, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios, de mar y tierra y Universidad de Bilbao.
El Consulado de Bilbao, que vino a completar las funciones de los Gremios y Universidades de Mercaderes y Mareantes, nació también de la necesidad de que existiese un Tribunal que resolviese con prontitud y justicia los litigios pendientes.
El comercio ha descansado siempre en la agilidad, la eficacia y la honradez. La seriedad en los negocios y el respeto a la palabra dada han sido principios inmutables conservados entre los comerciantes vizcaínos a lo largo de los siglos y que han cimentado la prosperidad de nuestra tierra. «La verdad sabida y la buena fe guardada» ha sido el lema fundamental del Consulado y el que le dio su celebérrima fama.
Presidido por el Prior y dos Cónsules, este Tribunal Mercantil elaboró rápidamente sus leyes.

lunes, 5 de mayo de 2008

BATERIA DE LA ESTACION DEL NORTE (1874)


BATALLA DE FLORES DE BILBAO


BASILICA DE BEGOÑA (1.874)


EL CONSULADO DE BILBAO (I)


Desde siempre están probadas las relaciones entre las marinas vasca y la inglesa durante el Siglo XIV. Hubo diversos tratados suscritos por ambas partes, como los de Bayona de 16 de julio de 1309, el de Fuenterrabía de 1311 y la nueva tregua de Bayo­na de 1333, así como los episodios bélicos de la Exclusa en 1340, de Diñan en 1341 y de Guernesey en 1342.
En 1474 Eduardo IV de Inglaterra suscribió con mercaderes vizcaínos un acuerdo de mutuo interés comercial o «carta de protección» para los res­pectivos comerciantes.
Asimismo, los vascos mantuvieron estrechas relaciones mercantiles con Francia. Los marinos y comerciantes vascos estuvieron presentes en los Siglos XIV y XV en los puertos de la costa occidental francesa (Burdeos, Bayona, Nantes, La Róchele), así como en Normandía (Rúan) y otras zonas. Durante el período en que Bayona estuvo bajo la dominación ingle­sa, los contactos mercantiles y el tráfico con Bilbao, experimentaron alter­nativas en función de treguas y paces. Muy notables fueron las conexiones comerciales entre Bilbao y Nantes, donde hubo un barrio (la Fosa de Nan­tes), en que residían habitualmente castellanos y vascos. La «Cofrerie de la Contratation», fue la asociación de estos mercaderes hispanos en Nantes.
El tercer punto o zona de relación mercantil de Bilbao y Vizcaya con el ámbito atlántico nórdico, es el Condado de Mandes o los Países Bajos.
A lo largo de la Edad Media, Bilbao se constituyó en la plaza fuerte del comercio vasco, ya que si al principio del Siglo XIV es Bermeo la villa vizcaína que ofrece la vitalidad mercantil y marinera más des­tacada, constituyendo las Ordenanzas de su Cofradía de 1353 (con sus 82 Capítulos) un verdadero Código náutico de inapreciable valor, poco a poco esta actividad se desplaza a Bilbao que goza de privilegios de villa desde el año 1300 y disfruta de mejores comunicaciones con Castilla, llegando a ser, su población y la ría, la capital y centro comercial de Vizcaya.
No tiene nada de extraño que Bilbao fuese antes Puerto que Villa, ya que su privilegiada situación geográfica le ser­vía como asentamiento idóneo para todo tipo de actividades marítimas
Es preciso señalar que en la Carta Puebla de fundación de la Villa de Bil­bao de 15 de junio de 1300, otorgada por el Señor de Bizkaia, D. Diego López de Haro, el asentamiento tiene lugar en un paraje conocido como Puerto de Bilbao, y el Municipio tiene plena jurisdicción sobre el Canal y la Ría.
En 1310, en la carta puebla otorgada por Dña. María Díaz de Haro, en la segunda fundación de Bilbao, se vuelve a insistir en la idea del uso exclusi­vo de la ría por parte del Municipio.

Para regular y defender las citadas actividades industriales y mercantiles, surgen las Cofradías de Mareantes y Mercaderes, de las que existe constan­cia a partir de 1379 y que en ocasiones se agrupan en Federaciones, que tienen un papel destacado, entre otros, en la formación de flotas para la defensa de nuestras costas y tráfico mercantil, llegándose a la firma de dife­rentes tratados con los otros pueblos establecidos en toda la extensión de la Bahía de Bizkaia, de Bretaña a Galicia, así como con ingleses y flamen­cos.
Los hombres de mar, mercaderes e industriales vascos, gozaban por tanto de fortaleza y posición adecuadas para aprovechar los beneficios económi­cos de la Revolución Mercantil operada en los Siglos XV y XVI.

viernes, 2 de mayo de 2008

BASILICA DE BEGOÑA


BARRIO DE LA PEÑA


AYUNTAMIENTO


LAS CASAS TORRE DE LA VILLA

El núcleo de la villa , rodeada de murallas, torres y portales, estaba constituido por siete calles perpendiculares a la ría, que era por donde empezaban, y terminaban en (o hacia) el Portal de Zamudio, en las laderas de Begoña.

Calle Somera
A su entrada la torre de Tristán de Leguizamón, y, a su final, próxima al Portal de Zamudio, la torre de Domingo Ortiz de Zornoza.
Calle Artecalle
A su entrada la torre de Zubialdea, en donde se alojaron los reyes Fernando e Isabel, cuando vinieron a jurar los Fueros en 1.476 y 1.483, respectivamente.
Calle Tendería
A su entrada la torre de Juan de Arbolancha. En 1.483 y en el Portal de la calle Tendería, sobre la Ribera, juró Isabel la Católica los Fueros de Vizcaya, vestida de aldeana.
Calle Belosticalle
A su entrada la torre de Martín Sáez de Güemes.
Calle Carnicería Vieja
A su entrada las torres de Diego de Echévarri y Martín Pérez de Marquina. En esta calle se estableció el primer matadero de la Villa. Pasó a denominarse Carnicería Vieja, cuando se construyó el nuevo matadero en las proximidades del Portal de Zamudio.
Calle Barrencalle
En esta calle estuvo la torre de los Barrondo, en la que fue criada Juana de Aragón, hija natural de la bilbaína Toda de Larrea y de Fernando el Católico. Cuando, años después, la reina Isabel la Católica supo del asunto, ocurrido con motivo de la visita de Fernando para jurar los Fueros, envió al contador Quintana a recoger a la niña, que ingresó en un Convento y llegó a ser la abadesa del de Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, localidad en la que nació la reina Isabel.
Calle Barrencalle Barrena
Esta calle, la última de las siete, estaba situada junto a la ría y separada de la misma por la muralla con sus varias torres de Pero de Novia, Martín Pérez de Arbolancha, Juan Pérez de Arbieto y Salazar.

Cerrando la muralla y en dirección al Portal de Zamudio, se encontraban las torres de Martín López de Zurbaran y de San Miguel o Larrínaga, esta última a la altura de los muros de la iglesia de Santiago.

jueves, 1 de mayo de 2008

BARRIO DE LA PEÑA


ASTILLEROS EUSKALDUNA


AYUNTAMIENTO (1.903)


EL CASCO VIEJO (y VI)

El crecimiento se prolongo durante buena parte del siglo XVI, como prueban los 4000 ducados destinados en 1528 a ampliar aún más el ensanche por el Arenal.

Pero esta imagen optimista, expansiva, se vería bruscamente cortada en la madrugada del 9 de noviembre de 1571, cuando un pavoroso arrasó toda la ciudad. Cuando pocos días después el concejo valoró los daños, los estimó en la astronómica cifra de 1.500.000 ducados. La catástrofe serviría para ajustar algunos de los males que arrastraba la villa desde sus orígenes. Se aprovecho entonces para regularizar los viales, alineando las construcciones y dando más anchura a las calles (15 codos o 6.75 metros) a fin de dificultar la propagación del fuego, aunque esta previsión se vio siempre limitada por el hecho de que la mayor parte de las casas volvieron a ser reconstruidas con madera.
Además se trato trató de recuperar algo de espacio intramuros. Asi se adquirieron algunos solares a fin de dar mayor amplitud a la plazuela de Santiago y se abrió un cantón en Somera.

En los siglos posteriores el trazado general de la ciudad apenas cambiaría. Lo más destacable sería la progresiva sustitución, durante los siglos XVII y XVIII, de los andamios de la plaza por las arquerías de obra que aún hoy dan a la ribera su peculiar imagen (aunque sólo unos pocos de los arcos actuales corresponden a aquella época, debiéndose el resto a reconstrucciones posteriores).
Por su parte, el ensanche en dirección al Arenal fue densificándose hasta rematar, en el primer tercio del siglo XIX, con la construcción de la Plaza Nueva, mientras que se lleva a cabo el Plan Loredo de 1.785 que planta las raices, debido al agobio urbanistico, de un futuro ensanche al otro lado de la ria.

El Casco Viejo bilbaíno adquiere así una fisonomía que apenas ha cambiado hasta nuestros días. Estas últimas transformaciones no afectaron de forma directa a la iglesia de Santiago, pero sí en cuanto a su ubicación relativa en el marco de la ciudad. En 1300 el templo ocupaba un extremo del recién nacido casco urbano, casi podríamos decir que quedaba fuera de él. Era entonces uno de los elementos sobre los que pivotaba la villa. Pero sólo un siglo más tarde había perdido este protagonismo, y poco a poco fue engullido por las casas. Sin embargo, a lo largo de los años los ensanches han duplicado la superficie de aquel casco antiguo, y hoy la iglesia de Santiago ocupa aproximadamente su centro.
La posición es la óptima para que Santiago y el Casco Viejo vuelvan a ser el corazón de Bilbao.

miércoles, 30 de abril de 2008

BAR CARABANCHEL


BANCO DE ESPAÑA


AYUNTAMIENTO


EL CASCO VIEJO (V)

En los años siguientes se intensifican las tendencias de la fase anterior.
Se incrementa el peso específico de la plaza-puerto y la necesidad de ganar nuevos espacios.
En 1463 se nombraban mayordomos que dirigiesen las obras de reparación de los muelles. Además, el puerto se individualizó mediante la construcción de unos muros que cerraban sus laterales, y en los que se abrían sendos portales: el de Ibeni, mencionado por vez primera en 1509, y el que estaba junto a la torre de Martín de Arbolancha. Este renovado espacio se prosiguió con la concentración de los servicios de la villa.

En las inmediaciones de la plaza, aunque ya extramuros, se levantaran otras construcciones de servicio.
Así, en Ibeni el hospital de los Santos Juanes pasó a sustituir desde 1477 al hospital viejo, situado en el Mercado Viejo. Se mantuvieron, sin embargo, otros pequeños hospitales, como el de San Lázaro, en el arrabal de San Nicolás, que existía al menos en 1445, o la "bastarda" (casilla de servicio) que en 1509 servía en Barrencalle para acoger algunos menesterosos.
A pocos metros estaba la alberca, que tomaba agua del manantial de Basondo.
Sólo uno de los servicios principales de la villa se mantuvo en el entorno de la iglesia: la cárcel. No sabemos si existía con anterioridad, pero en 1463 el concejo desalojó a Martín Saez de Oiquina de la "casa torre torrejon de sobre el portal de Çamudio" que era propiedad municipal y la convirtió en cárcel.

Pero Bilbao no sólo necesitaba dotarse de unos servicios adecuados a sus dimensiones. Bilbao necesitaba crecer.
Las siete calles apenas daban abasto para acoger la creciente población de la villa. Así, en 1463 se solicitaba autorización para "ensanchar la villa desde Sant Nicolas por la bega adelante". Y veinte años más tarde se repetía la petición, aunque esta vez el ensanche sería por las calles Santa María, Bidebarrieta y Correo (posiblemente entonces se abriría el portal de El Arenal). A partir de entonces el crecimiento fue intenso.
En 1496 se recordaba que se estaban haciendo casas en los arrabales de San Nicolás e Ibeni, siendo preciso ordenar que no se extrajera arena para hacer cal de el Arenal, San Nicolás e Ibeni, ya que el suelo de estos espacios "se dapnaba e astragaba".
En 1509 la Calle Nueva (Bidebarrieta) estaba configurada.
Intramuros también se apuraban los espacios libres. El Mercado Viejo era definitivamente absorbido, primero por el claustro de Santiago cuya construcción se iniciaría en la primera década del siglo XVI, y después por las casas allí levantadas al menos desde 1509, y que terminarían por convertirse en las irregulares manzanas que hoy se alzan entre la plazuela de Santiago y la calle Torre y entre las Calles Cruz y Cinturería.
Éste era el Bilbao que se abría al mundo moderno. La parte principal de la ciudad seguía dentro de las murallas, con casas apretadas dominadas por un buen número de torres, sin más espacio libre que la plazuela de Santiago. La iglesia, de hecho, estaba (y sigue estando) ahogada entre las casas.

Pero mientras el interior se saturaba la villa se abría cada vez más al exterior a través de unos arrabales y ensanches en constante crecimiento. El centro neurálgico de Bilbao era la plaza-mercado-puerto. Allí confluían las recuas de mulas que portaban la lana castellana con los barcos de todo origen y carga.
En la plaza se hacían los grandes intercambios, pero también los menudos, que ocupaban a las regatonas locales. Desde allí se dirigía la administración de la villa
Y a finales del siglo XV se derriban las murallas que rodeaban a las "Siete Calles" y la Villa comienza a ampliarse hacia un gran Arenal que llegaba hasta lo que es hoy la Plaza Nueva.

martes, 29 de abril de 2008

CAMINO DE DEUSTO (Avda. de las Universidades?)


AUTOBUS BILBAO-ASUA


ASTILLEROS MENDIGUREN (en Olabeaga)


EL CASCO VIEJO (IV)


En 1379 se iniciaba la ampliación de la iglesia de Santiago. Esta extensión del templo obligo al derribo de algunas casas. Ello explica que las manzanas situadas entre Carnicería y Pesquería (Belosticalle) y entre ésta última y Tendería sean más cortas que sus paralelas en otras calles, y además la primera remate de forma irregular. Y lo mismo puede decirse del bloque entre el final de Tendería (hoy incluido en la calle La Cruz) y Francos (Artecalle), con una silueta triangular evidentemente adaptada al volumen de la iglesia.
Éste crecimiento también absorbería una parte de la plaza del mercado originando el desplazamiento del centro de actividad de la villa. Si en 1379 la plaza era denominada sencillamente Mercado, lo que implica que era el único existente, en 1402 se hablaba ya de Mercado Viejo, lo que implica que para entonces existía ya un Mercado Nuevo. Este no era otro que el puerto, pronto calificado en los documentos como Plaza Mayor.
Esta modificación reflejaba un cambio sustancial en la organización de Bilbao. Hasta entonces el tándem puerto-iglesia había estado dominado por ésta. La nueva plaza no se contentó con monopolizar las actividades económicas. En 1419 estaba ya allí la picota, signo de la justicia concejil.
El ayuntamiento empezó a reunirse allí siendo la primera referencia de 1434, pero ya se hacía con anterioridad, y al menos desde 1455 ocupaba una "casa nueba" (curiosamente propiedad de la iglesia de Santiago).
En 1443 se abría al culto el templo de San Antón, alzado sobre el solar del desaparecido alcázar. Así pues, las funciones administrativas y parte de las religiosas también se desplazaban a la ribera, aunque Santiago seguiría siendo la parroquia matriz y en ella se celebrarían siempre los actos más solemnes.
Paralelamente la población de Bilbao seguía creciendo, y se hacía preciso ganar espacio habitable. En 1402, al tiempo que se reformaban los muelles (signo de la importancia del puerto), se construían algunas casas en la plaza. En la Plaza Mayor las torres no sólo alcanzaron la muralla, sino que la sobrepasaron mediante cuerpos volados aparejados en madera (los "andamios"), que se documentan ya en 1458. Más tarde estas estructuras darían paso a otras de obra, muy pesadas, que necesitarían de unos soportes pétreos. Nacían así las arcadas de la ribera.
En 1440 se solicitaba permiso para abrir un nuevo portal en la muralla: posiblemente fue el de San Miguel (Portal Nuevo) o más sencillamente el inicio de la actual calle de Bidebarrieta. Para 1450 existía otra puerta más, la de Santa María, hacia la calle de este nombre.
Intramuros se buscaban nuevos solares, que en parte fueron proporcionados por la decadencia del Mercado Viejo. En 1463 ya se contabilizan 27 vecinos "en la asera del Portal Nuevo", es decir, en la actual plazuela de Santiago, adosadas a la muralla, posiblemente entre el portal y Barrencalle Barrena. Pero ya se pensaba en los futuros ensanches extramuros.
Así se llegaría a los diez portales que tenía la villa en 1464, a cuyos guardianes se pagaba 50 maravedis anuales, que en el caso del portal de Zamudio, el principal, subían a 100. El salto al otro lado de las murallas estaba ya preparado