domingo, 13 de julio de 2008
BILBAO EN EL SIGLO XVII (IV)
Surgió una gran tensión entre las anteiglesias y la Villa. Los pueblos lo consideraban contrario a sus fueros. Los caballeros y diputados de Bilbao lo aceptaban. Los mercaderes bilbaínos, unidos inicialmente a los amotinados, se separaron después, ante las represalias que sufrieron. Durante varios días ningún casero bajó a Bilbao, que tuvo mucho que ver en la prisión de los responsables, en la sentencia y en su ejecución.Existió una placa sobre el muro exterior de la iglesia de San Antón, que se colocó en los años inmediatamente anteriores a la guerra civil de 1.936 y que recordaba a estos “mártires de la foralidad”, cuyos nombres fueron esculpidos en placa de bronce con bajorrelieves, por Lucarini. La placa fue arrancada. Hoy se haya colocada otra más sencilla con los nombres de los ejecutados y con la fecha del día 24 de Mayo de 1.634.
Posteriormente, se suplicó al Rey Felipe IV que, una vez castigados los responsables de la rebelión, se librase al Señorío del impuesto de la sal, una sociedad en la que su uso era imprescindible, al utilizarse en la conserva del pescado y de la carne; se restituyese al Señorío en su antiguo Gobierno, ya que éste se puso en tela de juicio, y se le diese un veedor oficial para que el comercio no padeciese.
El mismo año 1.634 llegaría el perdón para los implicados en el motín y la corona otorgó lo que se había pedido, esto es, la no aplicación del estanco de la sal.
A mediados del siglo XVII empieza a renacer la esperanza.
Bilbao pudo soslayar la crisis al ir concentrando las actividades mercantiles de la costa cantábrica. Así, mantuvo vivo su comercio, en detrimento de los puertos santanderinos y guipuzcoanos, que perdieron casi todo el tráfico de lana, la principal exportación castellana.
Esta actitud, en cierto modo complaciente, cambió hacia 1.680. Fue cuando los mercaderes bilbaínos diseñaron una estrategia para hacerse con la iniciativa comercial y captar los tráficos controlados, hasta ese momento, por los establecimientos extranjeros.
CIENTOS DE VASCOS DESAFIAN AL MAL TIEMPO PARA BAÑARSE EN LA CAMPAÑA CONTRA LA ESCLEROSIS MULTIPLE
Cientos de ciudadanos han desafiado al mal tiempo y a la lluvia que cae hoy sobre Euskadi para bañarse en los 80 puntos habilitados por la Fundación Eugenia Epalza en distintas piscinas y playas del País Vasco, dentro de la campaña 'Mójate por la esclerosis múltiple'. sábado, 12 de julio de 2008
BILBAO EN EL SIGLO XVII (III)
La primera algarada fue el 23 de septiembre de 1.631, durante la celebración de la Junta General de Guernica. Fue una celebración tumultuosa y las iras de los sectores afectados se dirigieron no sólo contra los representantes del rey, sino contra aquellos, los junteros, que habían permitido que se llegase a esa insultante situación. Tan exaltados estaban los ánimos aquel día, que hubo que posponer la sesión veinticuatro horas. Es posible que aquella medida fuera peor, porque el 24 de septiembre se congregaron unos 1.500 vecinos que exigieron «que se hablase en vascuence para que todos entendiesen lo que se dijera» y «que no debían de ser Diputados los que vistiesen calzas negras, esto es, los que se sustentaban como caballeros, sino las personas sencillas». Obviamente, ante semejante presión popular, se suspendió la aplicación de la disposición real. Molesto y contrariado, el Corregidor se hizo cargo del asunto y se mostró totalmente decidido a implantar como fuera el estanco de la sal.
Esta fue la gota que colmó el vaso y el detonante inmediato de que llegase la sangre al río. Asi en Octubre de 1.632 y en Bilbao se dio muerte al procurador de la Audiencia del Corregidor. Campesinos, marinos, curtidores, sastres y demás miembros de múltiples oficios se movilizaron. Reclamaban a las autoridades municipales el levantamiento de todos los últimos impuestos aplicados. Las mujeres de los artesanos llamaban la atención de las esposas de las autoridades y les decían que «ahora sus maridos é hijos serían alcaldes y regidores, y no los traidores que vendían a la república». Esta presión dio sus frutos y los amotinados consiguieron que se bajasen los impuestos.
El tercero y último estallido del conflicto se produjo durante la Junta General de febrero de 1.633. Se congregaron en Guernica cerca de 2.000 marineros y campesinos armados con lanzas, pidiendo la sanción de 24 decretos. La última protesta se produjo en febrero de 1633. Unos 2.000 marineros y campesinos, armados hasta los dientes, se dieron cita en Gernika, en plena Junta General, para obligar a los junteros a que tomasen medidas favorables. No a los nuevos impuestos sobre el comercio, no a más pagos excesivamente gravosos empleados en la represión del bandolerismo y no a todos los impuestos y restricciones que se les venían aplicando de un tiempo a esa parte. Tan sólo una reivindicación hacía referencia al asunto de la sal, lo que indica hasta qué punto la cuestión de su estanco y aumento de precio no fue más que la chispa, la excusa que prendió los ánimos de la gente.
El conflicto cntinuo en 1.634 y el 24 de Mayo de este año eran detenidos los 6 responsables, juzgados sumariamente y ejecutados.
LOS "APUNTADORES" COBRAN 50 EUROS POR GUARDAR TURNO EN LA COMISARIA
En la esquina de las calles Gordoniz y Uhagón, en pleno corazón de Bilbao, se concentran todas las noches entre semana un nutrido grupo de personas a la espera de obtener papeles, la documentación necesaria para legalizar su situación en el país. Son las once y media de la noche y en la acera ya hacen cola 14 personas. La convivencia no está libre de pequeños conflictos. «Esta mañana hubo problemas porque la gente se colaba», explicaba esta semana la joven Daniela Rincón, mientras apuntaba los nombres de tres georgianas recién llegadas. José Luis Arias, su novio, les entrega un resguardo a cada una y aclara, «A veces llega alguno con un cuaderno y empieza a escribir los nombres, de manera que él mismo puede modificarlo como le plazca. Con el tique esto no pasa». Mientras dura la conversación, tres personas más se incorporan a la cola. viernes, 11 de julio de 2008
BILBAO EN EL SIGLO XVII (II)
Siguiendo con la crisis, entre los años 1.631 y 1.634 se produjo en Vizcaya, con un gran impacto en Bilbao, el conflicto que se conoce como “La Rebelión de la sal”.
Durante el reinado de Felipe III, que abandonó la dirección del país en el Duque de Lerma, no pudo reorganizarse la hacienda. Pues bien, reinando España Felipe IV, que sucedió en 1.621 a su padre Felipe III y que abandonó el Poder en manos del Conde-Duque de Olivares hasta que fue derribado en 1.643, se acabó de perder en 20 años cuanto quedaba de la buena situación anterior, refiriéndonos a Felipe II. Y todo esto nos salpicaba.
Volviendo al conflicto, la Real Orden de 3 de enero de 1.631, comunicada al Regimiento de Vizcaya el 18 del mismo mes y año, embargaba la sal que hubiese en el Señorío y había que ponerla estancada (de aquí también el nombre de “El Estanco de la sal”) de manera que, en adelante, no se vendiera sino por cuenta de la Real Hacienda. Además aumentó su precio en un 44%.
Esta medida era una auténtica locura. Un gesto déspota sin precedentes y en definitiva, un contrafuero en toda regla, puesto que vulneraba la libertad foral de comercio y el principio de exención fiscal
El intento de aplicar tal resolución, provocó varios amotinamientos.Pero la defensa a ultranza del fuero no fue una bandera de lucha explícita. Es más, existieron reclamaciones de muy diversa índole con un punto en común bien definido: su oposición a una constante y abusiva presión fiscal. Y es que toda queja parecía residir en el constante aumento de impuestos impulsado por una monarquía que, lejos de querer atentar contra el ordenamiento foral, lo único que pretendía era mantener su ruinosa política imperial en el norte y centro de Europa.
Las necesidades de dinero por parte de la corona para mantener activa la maquinaria militar no sólo se reflejaron en un crecimiento exagerado de la fiscalidad, sino que provocaron una devaluación monetaria que supuso un peligroso aumento de los precios. Esto era lo que de verdad dolía a los vizcaínos, que desde mucho tiempo atrás sufrían la aplicación descarada de impuestos sobre los productos de consumo. Claro que, para que esto ocurriera, alguien debía de aprobar semejantes gravámenes. Así era. Sin ir más lejos, en 1629, el rey recurrió a las Juntas Generales para que le concediesen un donativo. Éstas, controladas por los miembros de la aristocracia rural vizcaína, muy bien conectada con los círculos de poder de la Corte, no tuvieron mayor problema en satisfacer la petición real. Lo que hacían era establecer impuestos indirectos a recaudar en las aduanas, que gravaban productos tales como los paños, la lana y el ganado. También se gravó el comercio de pescado y el vino. Con ello estaba muy claro a quién o a quiénes hacían daño.
LAS CARAVANAS PODRAN PERNOCTAR EN ZORROZAURRE POR 10 EUROS
Los turistas que se acerquen este verano a Bilbao en autocaravana podrán disfrutar por primera vez de un espacio habilitado para pernoctar. Hasta la fecha, los aficionados a esta manera de viajar tenían que improvisar campamentos en diversos puntos de la ciudad. Uno de los más conocidos era la explanada cercana al Guggenheim -ahora ocupada por las obras de la Torre Iberdrola-.miércoles, 9 de julio de 2008
BILBAO EN EL SIGLO XVII (I)
La prosperidad de mediados del siglo XVI había conseguido un cambio en la estructura social. Se había consolidado una nueva “nobleza”, la de los Comerciantes y Funcionarios pasando la vieja aristocracia a un segundo plano.
También reaparecieron ciertas rencillas entre la Tierra Llana y la Villa. Seguían con sus pléitos y con sus discordias. Era una guerra contra los nuevos “jauntxos” que detentaban el poder y que habían acumulado capital con el ejercicio del comercio. Los aldeanos incrementaron su odio contra los poderosos, odio que se concentró de una forma especial en la Villa de Bilbao.
Bilbao empieza este siglo XVII sumido en una época de crisis. Crisis motivada por su primer declive económico de finales del siglo XVI.
Y así, entre los años 1.600 y 1.635, aparecieron en la Villa una serie de establecimientos ingleses y holandeses, que se iban haciendo cargo de las actividades industriales y mercantiles abandonadas por la población, que, a su vez, se iba haciendo rural.
Pese a ello, los bilbaínos no vieron con malos ojos la presencia de estos comerciantes extranjeros, ya que, de alguna manera, venían a sustituir la tradicional dependencia de Burgos, hasta la creación del Consulado Mercantil en 1.511. Podríamos incluso decir que tuvieron un efecto positivo.
HOTELES DE BILBAO CEDEN HABITACIONES AL AYUNTAMIENTO PARA LA PROMOCION DE LA CIUDAD
La asociación Bilbao Turismo, que agrupa a 19 hoteles, y Destino Bilbao han decidido ceder gratuitamente al Ayuntamiento más de 200 habitaciones, el 10% de su capacidad, para viajes de promoción con agentes turísticos y prensa especializada. El acuerdo que se acaba de firmar, con un año de vigencia y prorrogable, supone "un punto de inflexión" en la colaboración entre las instituciones y el sector privado para atraer turistas a la ciudad, según ha destacado la concejala Isabel Sánchez Robles. Este acuerdo tendrá una duración inicial de un año, prorrogable anualmente siempre que las dos partes estén satisfechas con los resultados del mismo 











