domingo, 11 de mayo de 2008

MUELLE DEL ARENAL


PASEO DEL ARENAL


PUENTE DE ISABEL II


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (III)

Los mercaderes castellanos, principalmente burgaleses, intervendrán de manera señalada en el proceso de desarrollo de la villa. Necesitados de un buen puerto para sus exportaciones de lana a Francia, Inglaterra y Flandes, Bilbao se encargará de capitalizar todo este tráfico, siendo poco después naturales de la villa y no castellanos los principales representantes de este comercio en Flandes, el destino principal de la lana de Castilla.
La contratación principal de este producto será dirigida desde Bilbao a partir de ahora.
La importante producción de hierro y la pesca tienen también gran importancia en el desarrollo económico de todo el Señorío durante esta época. En Bilbao existirá la Rentería, lonja y bolsa del hierro, junto al puente de San Antón, siendo numerosos los artesanos que se dedicaban a su trabajo: ancleros, rementeros, azereros, cerrajeros, claveteros, cabilleros, espaderos, lombarderos, etc.
Las fraguas se situarán en Ascao, entonces un arrabal de la villa; los maestros de lombardas y otras armas de fuego tendrán sus campos de tiro en Ibein y en Allende el Puente.Los astilleros se desarrollan también durante esta época.
En Bizkaia los principales son los de Bilbao, Portugalete, Lequeitio, Ondárroa, Bermeo y Plencia. Todos estos puertos irán desarrollándose conforme aumente la importancia de la industria pesquera.
En la cámara de la villa de Bilbao existía una presencia continuada de armadores y mercaderes desde 1.435, fecha en la que la paz con los linajes trajo la sustitución de los representantes de las grandes familias por los de la burguesía ciudadana en todo lo concerniente a la dirección de la villa.
Los astilleros se desarrollan también durante esta época. Estaban situados en ambas riberas del Nervión, en Portugalete, Baracaldo, Abando, Deusto y Bilbao principalmente. Los de la villa se hallan situados en el lugar denominado "rebal de sant nicolás".
En toda esta zona existe un permiso general para establecer edificaciones provisionales (astilleros, tejavanas y estufas para derretir la brea). Todo aquél que desease construir una embarcación solicitaba permiso del Concejo y comenzaba sus obras, una vez concluida la botadura de la nave debía reparar todos los desperfectos causados en la zona. Las zonas más importantes destinadas a la construcción de navíos eran las siguientes: Varadero de Marzana, en Bilbao la Vieja, Astillero de Basurto de Acha, o Ripa , Astilleros de la Vega (“Campa de los Ingleses”), Astillero de San Mamés, Zubelasinguira en Zorroza, y Deusto.
En general, todos los astilleros de la ría se denominaban como Astilleros de Bilbao, ya que éste era el nombre común del abra, ría y canal.

sábado, 10 de mayo de 2008

TRANVIA DE TRACCION ANIMAL


TEATRO ARRIAGA


ROMERIA DE SAN JOSE EN DEUSTO 1.911


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (II)

El comercio se había implantado como fuente principal de riqueza en Bilbao. Si hasta entonces se daban circunstancias de bandidaje o piratería, a partir de ahora a tales conductas se impondrá las penas más graves.
La hostilidad de los linajes hacia la villa se verá sustituida por las disputas de las anteiglesias vecinas de Bilbao contra la misma. Uno de los motivos era la gran extensión dada a la jurisdicción de Bilbao, que se extendía sobre terrenos pertenecientes a aquellas, mucho más allá del casco urbano de la población. Otra causa era el privilegio exclusivo de comerciar (relativo a mercados, carga y descarga) que tenía a lo largo de toda la ría, lo que motivaba que todo el tráfico de mercancías de la zona se dirigiese en su totalidad a Bilbao.
Asi en 1.442 los bilbaínos serán derrotados por los baracaldeses en Retuerto y Landaburu.
Ese mismo año la villa sufre un incendio y cinco años después una gran inundación, que se repetirá otros cinco años más tarde. Sin embargo, los habitantes de la villa siempre la reconstruyen.
En 1.452 se redactan de una manera completa los Fueros de Vizcaya, recogiendo fielmente los usos y las costumbres existentes. Era un ordenamiento jurídico completo, que hoy se conoce con el nombre del Fuero Viejo de Vizcaya.
Hasta 1.458 no se solucionará, si bien parcialmente, la situación con un convenio entre Bilbao y las anteiglesias de Arrigorriaga, Baracaldo, Abando y Zarátamo.
Aunque el período que sigue será casi tan rudo como el anterior. Según las crónicas, se trata de una época de “...oposiciones, fuerzas é robos é otros desaguisados.”
La villa se integra en las Hermandades o agrupaciones de defensa formadas dentro del Señorío. Sin embargo, un hecho sí que había cambiado con respecto al período anterior y es que puede decirse ya que Bilbao es la población más importante de toda Bizkaia y la que recoge la casi totalidad de su tráfico mercantil.
Y, cómo no, la actividad del Concejo continúa. En 1.463 adquiere diversas propiedades en la villa y ordena la instalación de un reloj en la torre de San Antón. También se fija la obligación que tenían todos los vecinos de acudir a las obras públicas en caso de necesidad o desgracia.

jueves, 8 de mayo de 2008

LA RIA A SU PASO POR EL BARRIO DE LA PEÑA


INAUGURACION DE LA PLAZA DE TOROS DE INDAUTXU (1.909)


CARCEL DE LA GALERA


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (I)

Durante tres siglos, las instituciones encargadas de regular la vida de los bilbaínos fueron dos: el Ayuntamiento y el Consulado de Bilbao existente de 1.511 a 1.829 (ya comentado)

EL CONCEJO

Los diferentes cargos oficiales del Concejo quedaron definidos en el fuero de fundación.
Así existían los alcaldes, de elección anual, en número de dos (uno por el bando de Oñaz o procastellanos y otro por el de Gamboa o pronavarros), siete regidores (uno por cada una de las calles de la villa y a la que representaban), el preboste (nombrado por el señor y encargado de las tasa e impuestos).
Todos ellos, junto con los escuderos y hombres buenos formaban el Regimiento. Reunidos en la cámara del Concejo, sus funciones eran electiva (elegían al nuevo regimiento), ejecutiva, judicial y legislativa, como en el resto de municipios.

Durante los primeros años de existencia de la villa, Bilbao se vio envuelta en numerosos altercados con los poderosos terratenientes de la zona: los Leguizamón, Zamudio, Arbolancha, Basurto... En la propia villa lucharán los Leguizamón contra los Zurbaran, los Arbolancha contra los Zurbaran...
Al comenzar el siglo XV las cosas parecen cambiar ligeramente. Tal vez la población se encontrase más que harta de aquel clima continuo de guerra, tal vez el desarrollo del comercio hiciera que ahora todos tuvieran mucho más que perder y bien poco que ganar.
Asi en 1435 se firma la paz entre los linajes de Bilbao y el Concejo de la villa. A partir de ahora se elegirá un solo alcalde, que represente a los vecinos y no a los bandos. En este año el rey de Castilla Juan II y XXII Señor de Vizcaya, desde 1.405 hasta 1.454, nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de ambos bandos.
Se fija taxativamente “... que había ser hombre común y no de bando o tregua alguna...”. Se crea también la figura de los fieles de mercaderes y, finalmente, se prohibe el acoso a los barcos, marinos y mercaderes que llegasen a la villa

miércoles, 7 de mayo de 2008

CAMPO VOLANTIN


GRAN VIA


GRAN CASINO DE ARTXANDA


EL CONSULADO DE BILBAO (y III)

Las primeras ordenanzas del Consulado de Bilbao datan de 1.531, siendo las más conocidas las de 1737, que sirvieron de pauta a muchos códigos de Comercio de países lationoamericanos, quienes entre los antecedentes en que se basaron para su creación, mencio­nan de forma explícita a las citadas ordenanzas del Consula­do de Bilbao.
Asimismo, dichas Ordenanzas sirvieron de pauta inspirado­ra para el Código de Comercio español de 1.829.

Durante este largo período, el movimiento del Puerto fue considerable. Más de trescientos barcos entraban en la Ría cada año, traficando con toda clase de productos. El declive del comercio flamenco, debido a la guerra, se compensaba con el bacalao, las grasas de Terranova, las relaciones con las colonias británicas de Norteamérica y la consolidación del tráfico lanero y ferretero.
El Siglo XVIII fue de gran prosperidad y auge mercantil para la Villa de Bilbao y su Puerto, del mismo modo que lo fue para el espacio económico internacional en el que se venía moviendo desde hace siglos, es decir, el mundo atlán­tico, ahora ya no limitado al ámbito noroccidental europeo, sino extendido a su gran proyección ultramarina y oceánica, que fue la razón fundamental del nuevo expansionismo eco­nómico de Europa.
En este Siglo XVIII continuó el cuidado de la Ría y el Puer­to por parte del Consulado.
El camino de Orduña fue otra de las grandes obras promovidos por el Consulado de Bilbao, con el rompimiento de la peña Goldecho, que permitió a partir de 1.775 una más cómoda relación comercial del Señorío de Bizkaia con Castilla.

La fase final del ciclo del Consulado de Bilbao, que corresponde a la pri­mera mitad del Siglo XIX, estuvo mezclada por acontecimientos políticos y bélicos de grave trascendencia.
Es en 1.811, al cumplir el Consulado los trescientos años de existencia, cuando empezó su proceso de decadencia al ver mermadas sus facultades con la introducción de la Comandancia de Marina y Capitanía de Puerto, que le sustrajeron sus tradicionales atribuciones sobre la navegación de la Ría y la política del tráfico portuario.
Otro golpe a esta señera Institución bilbaína se lo dio la Real Orden de 11 de enero de 1828, que obedecía a la nueva concepción centralista del Esta­do, y en virtud de la cual se designó una comisión encargada de redactar un Código de Comercio de carácter unificador para todo el Reino, cuyo texto fue aprobado el 30 de mayo de 1.829.
Las Juntas Generales de Guernica, celebradas en febrero de 1.830, aceptaron este Código y ordenaron su cumplimiento e implantación en todo el Señorío de Vizcaya, quedando derogadas y revocadas todas las leyes y ordenanzas de carácter comercial existentes.
El 19 de junio de 1.830 se estableció en Bilbao el nuevo Real Tribunal de Comercio, que sustituiría en sus funciones judiciales al antiguo Consulado de Bilbao, que había cubierto una de las más gloriosas etapas en la historia mercantil de la Villa.
Juntamente con el Tribunal de Comercio apareció la Junta de Comercio, que se arrogaba en las funciones directivas y gremiales del antiguo Consu­lado de Bilbao.
Un Real Decreto de 14 de diciembre de 1.859 creó la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Bizkaia, suprimiendo la anterior Junta de Comer­cio, ahondándose el espíritu centralista y unificador, propio de la filosofía decimonónica.
Dentro de la nueva tarea legislativa centralista, realmente demoledora para nuestras instituciones históricas, el 13 de enero de 1.868 se aprueba una Ley de Bases para la unificación de todas las legislaciones sobre actua­ciones mercantiles. Su finalidad es clara. En el Tribunal de Comercio sustitutivo del del Consulado, los jueces no son ya nombrados por los mercaderes, sino por el Rey, y la Jurisdicción ordinaria se impone con carácter general.
Todas las instituciones que nacen a partir de esa época están impregnadas de una filosofía de control directo por parte de los poderes centrales: la Jefatura económi­ca estatal, el Administrador de la Aduana, el Jefe de la Sección de Fomento, Administración de Correos y Telégrafos, Registro de la Propiedad, Registro Mercan­til y Delegación de Hacienda.Como premio de consolación de esta pérdida de la foralidad, el Real Decreto de 28 de febrero de 1.878 establece el Primer Concierto Económico, que permi­tió cierta autonomía administrativa de los cuatro terri­torios históricos vascos, delimitados a través de las Diputaciones.

martes, 6 de mayo de 2008

BOLSA DE BILBAO


BARRIO DE BEGOÑA


BATERIA DE MIRIBILLA (1.874)


EL CONSULADO DE BILBAO (II)


El afán comercial de nuestros antepasados conduce a que el 5 de mayo de 1.414, los franciscanos de Brujas cedieran una de sus capillas a los mercaderes vizcaí¬nos, dando lugar a la creación en 1.489 de la Casa de Contratación del Señorío de Bizkaia en Brujas, que constituyó desde ese momento un punto de apoyo importante de nuestro tráfico con el país flamenco, siendo la Casa de Bizkaia un verdadero Consulado a todos los efectos, Casa de Contratación y Bolsa a la que acudían los comerciantes y navegantes vizcaínos para resolver diferentes autorizaciones y tramitar sus permisos de tránsito y residencia. La Casa Consulado se mantuvo con diversas vicisitudes, hasta que desapareció físicamente en el Siglo XIX, quedando en dicha ciudad como recuerdo el nombre de Plaza de los Vizcaínos y el sello del Consulado en el que puede leerse «Hoc est sigilium nationis Bizkaine».

Nuestro comercio adquiere en esos siglos singularidad propia de la que son exponentes, el establecimiento de Aduanas terrestres en Balmaseda, Orduña, Pancorbo, Miranda y Vitoria, la creación en Cádiz del colegio de Mareantes del Señorío para la regulación de la navegación de nuestras flotas, el nacimiento de la Casa de Contratación en Bilbao y la concesión de distintos privilegios a la Nación Bizkaina por Castilla, Inglaterra y Francia y por los Duques de Borgoña y Condes de Flandes.

La gran aceleración que se produce a partir del Siglo XVI en la producción, con nuevas técnicas en industrias tradicionales y en las relaciones mercantiles entre los pueblos, fruto tanto del crecimiento del comercio y de la aplicación de nuevos sistemas, como del alumbramiento de nuevas nacionalidades y del fortalecimiento del poder de la Corona, provocó una cada vez mayor actuación reguladora de Instituciones seculares y de Autoridades Políticas, cuya más grande manifestación en el área que nos ocupa, por lo que al Señorío de Bizkaia respecta, fue la Carta de la Reina Doña Juana, Señora de Bizkaia, de 22 de junio de 1511, creando el Consulado, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios, de mar y tierra y Universidad de Bilbao.
El Consulado de Bilbao, que vino a completar las funciones de los Gremios y Universidades de Mercaderes y Mareantes, nació también de la necesidad de que existiese un Tribunal que resolviese con prontitud y justicia los litigios pendientes.
El comercio ha descansado siempre en la agilidad, la eficacia y la honradez. La seriedad en los negocios y el respeto a la palabra dada han sido principios inmutables conservados entre los comerciantes vizcaínos a lo largo de los siglos y que han cimentado la prosperidad de nuestra tierra. «La verdad sabida y la buena fe guardada» ha sido el lema fundamental del Consulado y el que le dio su celebérrima fama.
Presidido por el Prior y dos Cónsules, este Tribunal Mercantil elaboró rápidamente sus leyes.