jueves, 8 de mayo de 2008

LA RIA A SU PASO POR EL BARRIO DE LA PEÑA


INAUGURACION DE LA PLAZA DE TOROS DE INDAUTXU (1.909)


CARCEL DE LA GALERA


EL CONCEJO Y LAS LUCHAS POR EL PODER (I)

Durante tres siglos, las instituciones encargadas de regular la vida de los bilbaínos fueron dos: el Ayuntamiento y el Consulado de Bilbao existente de 1.511 a 1.829 (ya comentado)

EL CONCEJO

Los diferentes cargos oficiales del Concejo quedaron definidos en el fuero de fundación.
Así existían los alcaldes, de elección anual, en número de dos (uno por el bando de Oñaz o procastellanos y otro por el de Gamboa o pronavarros), siete regidores (uno por cada una de las calles de la villa y a la que representaban), el preboste (nombrado por el señor y encargado de las tasa e impuestos).
Todos ellos, junto con los escuderos y hombres buenos formaban el Regimiento. Reunidos en la cámara del Concejo, sus funciones eran electiva (elegían al nuevo regimiento), ejecutiva, judicial y legislativa, como en el resto de municipios.

Durante los primeros años de existencia de la villa, Bilbao se vio envuelta en numerosos altercados con los poderosos terratenientes de la zona: los Leguizamón, Zamudio, Arbolancha, Basurto... En la propia villa lucharán los Leguizamón contra los Zurbaran, los Arbolancha contra los Zurbaran...
Al comenzar el siglo XV las cosas parecen cambiar ligeramente. Tal vez la población se encontrase más que harta de aquel clima continuo de guerra, tal vez el desarrollo del comercio hiciera que ahora todos tuvieran mucho más que perder y bien poco que ganar.
Asi en 1435 se firma la paz entre los linajes de Bilbao y el Concejo de la villa. A partir de ahora se elegirá un solo alcalde, que represente a los vecinos y no a los bandos. En este año el rey de Castilla Juan II y XXII Señor de Vizcaya, desde 1.405 hasta 1.454, nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de ambos bandos.
Se fija taxativamente “... que había ser hombre común y no de bando o tregua alguna...”. Se crea también la figura de los fieles de mercaderes y, finalmente, se prohibe el acoso a los barcos, marinos y mercaderes que llegasen a la villa

miércoles, 7 de mayo de 2008

CAMPO VOLANTIN


GRAN VIA


GRAN CASINO DE ARTXANDA


EL CONSULADO DE BILBAO (y III)

Las primeras ordenanzas del Consulado de Bilbao datan de 1.531, siendo las más conocidas las de 1737, que sirvieron de pauta a muchos códigos de Comercio de países lationoamericanos, quienes entre los antecedentes en que se basaron para su creación, mencio­nan de forma explícita a las citadas ordenanzas del Consula­do de Bilbao.
Asimismo, dichas Ordenanzas sirvieron de pauta inspirado­ra para el Código de Comercio español de 1.829.

Durante este largo período, el movimiento del Puerto fue considerable. Más de trescientos barcos entraban en la Ría cada año, traficando con toda clase de productos. El declive del comercio flamenco, debido a la guerra, se compensaba con el bacalao, las grasas de Terranova, las relaciones con las colonias británicas de Norteamérica y la consolidación del tráfico lanero y ferretero.
El Siglo XVIII fue de gran prosperidad y auge mercantil para la Villa de Bilbao y su Puerto, del mismo modo que lo fue para el espacio económico internacional en el que se venía moviendo desde hace siglos, es decir, el mundo atlán­tico, ahora ya no limitado al ámbito noroccidental europeo, sino extendido a su gran proyección ultramarina y oceánica, que fue la razón fundamental del nuevo expansionismo eco­nómico de Europa.
En este Siglo XVIII continuó el cuidado de la Ría y el Puer­to por parte del Consulado.
El camino de Orduña fue otra de las grandes obras promovidos por el Consulado de Bilbao, con el rompimiento de la peña Goldecho, que permitió a partir de 1.775 una más cómoda relación comercial del Señorío de Bizkaia con Castilla.

La fase final del ciclo del Consulado de Bilbao, que corresponde a la pri­mera mitad del Siglo XIX, estuvo mezclada por acontecimientos políticos y bélicos de grave trascendencia.
Es en 1.811, al cumplir el Consulado los trescientos años de existencia, cuando empezó su proceso de decadencia al ver mermadas sus facultades con la introducción de la Comandancia de Marina y Capitanía de Puerto, que le sustrajeron sus tradicionales atribuciones sobre la navegación de la Ría y la política del tráfico portuario.
Otro golpe a esta señera Institución bilbaína se lo dio la Real Orden de 11 de enero de 1828, que obedecía a la nueva concepción centralista del Esta­do, y en virtud de la cual se designó una comisión encargada de redactar un Código de Comercio de carácter unificador para todo el Reino, cuyo texto fue aprobado el 30 de mayo de 1.829.
Las Juntas Generales de Guernica, celebradas en febrero de 1.830, aceptaron este Código y ordenaron su cumplimiento e implantación en todo el Señorío de Vizcaya, quedando derogadas y revocadas todas las leyes y ordenanzas de carácter comercial existentes.
El 19 de junio de 1.830 se estableció en Bilbao el nuevo Real Tribunal de Comercio, que sustituiría en sus funciones judiciales al antiguo Consulado de Bilbao, que había cubierto una de las más gloriosas etapas en la historia mercantil de la Villa.
Juntamente con el Tribunal de Comercio apareció la Junta de Comercio, que se arrogaba en las funciones directivas y gremiales del antiguo Consu­lado de Bilbao.
Un Real Decreto de 14 de diciembre de 1.859 creó la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Bizkaia, suprimiendo la anterior Junta de Comer­cio, ahondándose el espíritu centralista y unificador, propio de la filosofía decimonónica.
Dentro de la nueva tarea legislativa centralista, realmente demoledora para nuestras instituciones históricas, el 13 de enero de 1.868 se aprueba una Ley de Bases para la unificación de todas las legislaciones sobre actua­ciones mercantiles. Su finalidad es clara. En el Tribunal de Comercio sustitutivo del del Consulado, los jueces no son ya nombrados por los mercaderes, sino por el Rey, y la Jurisdicción ordinaria se impone con carácter general.
Todas las instituciones que nacen a partir de esa época están impregnadas de una filosofía de control directo por parte de los poderes centrales: la Jefatura económi­ca estatal, el Administrador de la Aduana, el Jefe de la Sección de Fomento, Administración de Correos y Telégrafos, Registro de la Propiedad, Registro Mercan­til y Delegación de Hacienda.Como premio de consolación de esta pérdida de la foralidad, el Real Decreto de 28 de febrero de 1.878 establece el Primer Concierto Económico, que permi­tió cierta autonomía administrativa de los cuatro terri­torios históricos vascos, delimitados a través de las Diputaciones.

martes, 6 de mayo de 2008

BOLSA DE BILBAO


BARRIO DE BEGOÑA


BATERIA DE MIRIBILLA (1.874)


EL CONSULADO DE BILBAO (II)


El afán comercial de nuestros antepasados conduce a que el 5 de mayo de 1.414, los franciscanos de Brujas cedieran una de sus capillas a los mercaderes vizcaí¬nos, dando lugar a la creación en 1.489 de la Casa de Contratación del Señorío de Bizkaia en Brujas, que constituyó desde ese momento un punto de apoyo importante de nuestro tráfico con el país flamenco, siendo la Casa de Bizkaia un verdadero Consulado a todos los efectos, Casa de Contratación y Bolsa a la que acudían los comerciantes y navegantes vizcaínos para resolver diferentes autorizaciones y tramitar sus permisos de tránsito y residencia. La Casa Consulado se mantuvo con diversas vicisitudes, hasta que desapareció físicamente en el Siglo XIX, quedando en dicha ciudad como recuerdo el nombre de Plaza de los Vizcaínos y el sello del Consulado en el que puede leerse «Hoc est sigilium nationis Bizkaine».

Nuestro comercio adquiere en esos siglos singularidad propia de la que son exponentes, el establecimiento de Aduanas terrestres en Balmaseda, Orduña, Pancorbo, Miranda y Vitoria, la creación en Cádiz del colegio de Mareantes del Señorío para la regulación de la navegación de nuestras flotas, el nacimiento de la Casa de Contratación en Bilbao y la concesión de distintos privilegios a la Nación Bizkaina por Castilla, Inglaterra y Francia y por los Duques de Borgoña y Condes de Flandes.

La gran aceleración que se produce a partir del Siglo XVI en la producción, con nuevas técnicas en industrias tradicionales y en las relaciones mercantiles entre los pueblos, fruto tanto del crecimiento del comercio y de la aplicación de nuevos sistemas, como del alumbramiento de nuevas nacionalidades y del fortalecimiento del poder de la Corona, provocó una cada vez mayor actuación reguladora de Instituciones seculares y de Autoridades Políticas, cuya más grande manifestación en el área que nos ocupa, por lo que al Señorío de Bizkaia respecta, fue la Carta de la Reina Doña Juana, Señora de Bizkaia, de 22 de junio de 1511, creando el Consulado, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios, de mar y tierra y Universidad de Bilbao.
El Consulado de Bilbao, que vino a completar las funciones de los Gremios y Universidades de Mercaderes y Mareantes, nació también de la necesidad de que existiese un Tribunal que resolviese con prontitud y justicia los litigios pendientes.
El comercio ha descansado siempre en la agilidad, la eficacia y la honradez. La seriedad en los negocios y el respeto a la palabra dada han sido principios inmutables conservados entre los comerciantes vizcaínos a lo largo de los siglos y que han cimentado la prosperidad de nuestra tierra. «La verdad sabida y la buena fe guardada» ha sido el lema fundamental del Consulado y el que le dio su celebérrima fama.
Presidido por el Prior y dos Cónsules, este Tribunal Mercantil elaboró rápidamente sus leyes.

lunes, 5 de mayo de 2008

BATERIA DE LA ESTACION DEL NORTE (1874)


BATALLA DE FLORES DE BILBAO


BASILICA DE BEGOÑA (1.874)


EL CONSULADO DE BILBAO (I)


Desde siempre están probadas las relaciones entre las marinas vasca y la inglesa durante el Siglo XIV. Hubo diversos tratados suscritos por ambas partes, como los de Bayona de 16 de julio de 1309, el de Fuenterrabía de 1311 y la nueva tregua de Bayo­na de 1333, así como los episodios bélicos de la Exclusa en 1340, de Diñan en 1341 y de Guernesey en 1342.
En 1474 Eduardo IV de Inglaterra suscribió con mercaderes vizcaínos un acuerdo de mutuo interés comercial o «carta de protección» para los res­pectivos comerciantes.
Asimismo, los vascos mantuvieron estrechas relaciones mercantiles con Francia. Los marinos y comerciantes vascos estuvieron presentes en los Siglos XIV y XV en los puertos de la costa occidental francesa (Burdeos, Bayona, Nantes, La Róchele), así como en Normandía (Rúan) y otras zonas. Durante el período en que Bayona estuvo bajo la dominación ingle­sa, los contactos mercantiles y el tráfico con Bilbao, experimentaron alter­nativas en función de treguas y paces. Muy notables fueron las conexiones comerciales entre Bilbao y Nantes, donde hubo un barrio (la Fosa de Nan­tes), en que residían habitualmente castellanos y vascos. La «Cofrerie de la Contratation», fue la asociación de estos mercaderes hispanos en Nantes.
El tercer punto o zona de relación mercantil de Bilbao y Vizcaya con el ámbito atlántico nórdico, es el Condado de Mandes o los Países Bajos.
A lo largo de la Edad Media, Bilbao se constituyó en la plaza fuerte del comercio vasco, ya que si al principio del Siglo XIV es Bermeo la villa vizcaína que ofrece la vitalidad mercantil y marinera más des­tacada, constituyendo las Ordenanzas de su Cofradía de 1353 (con sus 82 Capítulos) un verdadero Código náutico de inapreciable valor, poco a poco esta actividad se desplaza a Bilbao que goza de privilegios de villa desde el año 1300 y disfruta de mejores comunicaciones con Castilla, llegando a ser, su población y la ría, la capital y centro comercial de Vizcaya.
No tiene nada de extraño que Bilbao fuese antes Puerto que Villa, ya que su privilegiada situación geográfica le ser­vía como asentamiento idóneo para todo tipo de actividades marítimas
Es preciso señalar que en la Carta Puebla de fundación de la Villa de Bil­bao de 15 de junio de 1300, otorgada por el Señor de Bizkaia, D. Diego López de Haro, el asentamiento tiene lugar en un paraje conocido como Puerto de Bilbao, y el Municipio tiene plena jurisdicción sobre el Canal y la Ría.
En 1310, en la carta puebla otorgada por Dña. María Díaz de Haro, en la segunda fundación de Bilbao, se vuelve a insistir en la idea del uso exclusi­vo de la ría por parte del Municipio.

Para regular y defender las citadas actividades industriales y mercantiles, surgen las Cofradías de Mareantes y Mercaderes, de las que existe constan­cia a partir de 1379 y que en ocasiones se agrupan en Federaciones, que tienen un papel destacado, entre otros, en la formación de flotas para la defensa de nuestras costas y tráfico mercantil, llegándose a la firma de dife­rentes tratados con los otros pueblos establecidos en toda la extensión de la Bahía de Bizkaia, de Bretaña a Galicia, así como con ingleses y flamen­cos.
Los hombres de mar, mercaderes e industriales vascos, gozaban por tanto de fortaleza y posición adecuadas para aprovechar los beneficios económi­cos de la Revolución Mercantil operada en los Siglos XV y XVI.

viernes, 2 de mayo de 2008

BASILICA DE BEGOÑA


BARRIO DE LA PEÑA


AYUNTAMIENTO


LAS CASAS TORRE DE LA VILLA

El núcleo de la villa , rodeada de murallas, torres y portales, estaba constituido por siete calles perpendiculares a la ría, que era por donde empezaban, y terminaban en (o hacia) el Portal de Zamudio, en las laderas de Begoña.

Calle Somera
A su entrada la torre de Tristán de Leguizamón, y, a su final, próxima al Portal de Zamudio, la torre de Domingo Ortiz de Zornoza.
Calle Artecalle
A su entrada la torre de Zubialdea, en donde se alojaron los reyes Fernando e Isabel, cuando vinieron a jurar los Fueros en 1.476 y 1.483, respectivamente.
Calle Tendería
A su entrada la torre de Juan de Arbolancha. En 1.483 y en el Portal de la calle Tendería, sobre la Ribera, juró Isabel la Católica los Fueros de Vizcaya, vestida de aldeana.
Calle Belosticalle
A su entrada la torre de Martín Sáez de Güemes.
Calle Carnicería Vieja
A su entrada las torres de Diego de Echévarri y Martín Pérez de Marquina. En esta calle se estableció el primer matadero de la Villa. Pasó a denominarse Carnicería Vieja, cuando se construyó el nuevo matadero en las proximidades del Portal de Zamudio.
Calle Barrencalle
En esta calle estuvo la torre de los Barrondo, en la que fue criada Juana de Aragón, hija natural de la bilbaína Toda de Larrea y de Fernando el Católico. Cuando, años después, la reina Isabel la Católica supo del asunto, ocurrido con motivo de la visita de Fernando para jurar los Fueros, envió al contador Quintana a recoger a la niña, que ingresó en un Convento y llegó a ser la abadesa del de Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, localidad en la que nació la reina Isabel.
Calle Barrencalle Barrena
Esta calle, la última de las siete, estaba situada junto a la ría y separada de la misma por la muralla con sus varias torres de Pero de Novia, Martín Pérez de Arbolancha, Juan Pérez de Arbieto y Salazar.

Cerrando la muralla y en dirección al Portal de Zamudio, se encontraban las torres de Martín López de Zurbaran y de San Miguel o Larrínaga, esta última a la altura de los muros de la iglesia de Santiago.

jueves, 1 de mayo de 2008

BARRIO DE LA PEÑA


ASTILLEROS EUSKALDUNA


AYUNTAMIENTO (1.903)


EL CASCO VIEJO (y VI)

El crecimiento se prolongo durante buena parte del siglo XVI, como prueban los 4000 ducados destinados en 1528 a ampliar aún más el ensanche por el Arenal.

Pero esta imagen optimista, expansiva, se vería bruscamente cortada en la madrugada del 9 de noviembre de 1571, cuando un pavoroso arrasó toda la ciudad. Cuando pocos días después el concejo valoró los daños, los estimó en la astronómica cifra de 1.500.000 ducados. La catástrofe serviría para ajustar algunos de los males que arrastraba la villa desde sus orígenes. Se aprovecho entonces para regularizar los viales, alineando las construcciones y dando más anchura a las calles (15 codos o 6.75 metros) a fin de dificultar la propagación del fuego, aunque esta previsión se vio siempre limitada por el hecho de que la mayor parte de las casas volvieron a ser reconstruidas con madera.
Además se trato trató de recuperar algo de espacio intramuros. Asi se adquirieron algunos solares a fin de dar mayor amplitud a la plazuela de Santiago y se abrió un cantón en Somera.

En los siglos posteriores el trazado general de la ciudad apenas cambiaría. Lo más destacable sería la progresiva sustitución, durante los siglos XVII y XVIII, de los andamios de la plaza por las arquerías de obra que aún hoy dan a la ribera su peculiar imagen (aunque sólo unos pocos de los arcos actuales corresponden a aquella época, debiéndose el resto a reconstrucciones posteriores).
Por su parte, el ensanche en dirección al Arenal fue densificándose hasta rematar, en el primer tercio del siglo XIX, con la construcción de la Plaza Nueva, mientras que se lleva a cabo el Plan Loredo de 1.785 que planta las raices, debido al agobio urbanistico, de un futuro ensanche al otro lado de la ria.

El Casco Viejo bilbaíno adquiere así una fisonomía que apenas ha cambiado hasta nuestros días. Estas últimas transformaciones no afectaron de forma directa a la iglesia de Santiago, pero sí en cuanto a su ubicación relativa en el marco de la ciudad. En 1300 el templo ocupaba un extremo del recién nacido casco urbano, casi podríamos decir que quedaba fuera de él. Era entonces uno de los elementos sobre los que pivotaba la villa. Pero sólo un siglo más tarde había perdido este protagonismo, y poco a poco fue engullido por las casas. Sin embargo, a lo largo de los años los ensanches han duplicado la superficie de aquel casco antiguo, y hoy la iglesia de Santiago ocupa aproximadamente su centro.
La posición es la óptima para que Santiago y el Casco Viejo vuelvan a ser el corazón de Bilbao.

miércoles, 30 de abril de 2008

BAR CARABANCHEL


BANCO DE ESPAÑA


AYUNTAMIENTO


EL CASCO VIEJO (V)

En los años siguientes se intensifican las tendencias de la fase anterior.
Se incrementa el peso específico de la plaza-puerto y la necesidad de ganar nuevos espacios.
En 1463 se nombraban mayordomos que dirigiesen las obras de reparación de los muelles. Además, el puerto se individualizó mediante la construcción de unos muros que cerraban sus laterales, y en los que se abrían sendos portales: el de Ibeni, mencionado por vez primera en 1509, y el que estaba junto a la torre de Martín de Arbolancha. Este renovado espacio se prosiguió con la concentración de los servicios de la villa.

En las inmediaciones de la plaza, aunque ya extramuros, se levantaran otras construcciones de servicio.
Así, en Ibeni el hospital de los Santos Juanes pasó a sustituir desde 1477 al hospital viejo, situado en el Mercado Viejo. Se mantuvieron, sin embargo, otros pequeños hospitales, como el de San Lázaro, en el arrabal de San Nicolás, que existía al menos en 1445, o la "bastarda" (casilla de servicio) que en 1509 servía en Barrencalle para acoger algunos menesterosos.
A pocos metros estaba la alberca, que tomaba agua del manantial de Basondo.
Sólo uno de los servicios principales de la villa se mantuvo en el entorno de la iglesia: la cárcel. No sabemos si existía con anterioridad, pero en 1463 el concejo desalojó a Martín Saez de Oiquina de la "casa torre torrejon de sobre el portal de Çamudio" que era propiedad municipal y la convirtió en cárcel.

Pero Bilbao no sólo necesitaba dotarse de unos servicios adecuados a sus dimensiones. Bilbao necesitaba crecer.
Las siete calles apenas daban abasto para acoger la creciente población de la villa. Así, en 1463 se solicitaba autorización para "ensanchar la villa desde Sant Nicolas por la bega adelante". Y veinte años más tarde se repetía la petición, aunque esta vez el ensanche sería por las calles Santa María, Bidebarrieta y Correo (posiblemente entonces se abriría el portal de El Arenal). A partir de entonces el crecimiento fue intenso.
En 1496 se recordaba que se estaban haciendo casas en los arrabales de San Nicolás e Ibeni, siendo preciso ordenar que no se extrajera arena para hacer cal de el Arenal, San Nicolás e Ibeni, ya que el suelo de estos espacios "se dapnaba e astragaba".
En 1509 la Calle Nueva (Bidebarrieta) estaba configurada.
Intramuros también se apuraban los espacios libres. El Mercado Viejo era definitivamente absorbido, primero por el claustro de Santiago cuya construcción se iniciaría en la primera década del siglo XVI, y después por las casas allí levantadas al menos desde 1509, y que terminarían por convertirse en las irregulares manzanas que hoy se alzan entre la plazuela de Santiago y la calle Torre y entre las Calles Cruz y Cinturería.
Éste era el Bilbao que se abría al mundo moderno. La parte principal de la ciudad seguía dentro de las murallas, con casas apretadas dominadas por un buen número de torres, sin más espacio libre que la plazuela de Santiago. La iglesia, de hecho, estaba (y sigue estando) ahogada entre las casas.

Pero mientras el interior se saturaba la villa se abría cada vez más al exterior a través de unos arrabales y ensanches en constante crecimiento. El centro neurálgico de Bilbao era la plaza-mercado-puerto. Allí confluían las recuas de mulas que portaban la lana castellana con los barcos de todo origen y carga.
En la plaza se hacían los grandes intercambios, pero también los menudos, que ocupaban a las regatonas locales. Desde allí se dirigía la administración de la villa
Y a finales del siglo XV se derriban las murallas que rodeaban a las "Siete Calles" y la Villa comienza a ampliarse hacia un gran Arenal que llegaba hasta lo que es hoy la Plaza Nueva.

martes, 29 de abril de 2008

CAMINO DE DEUSTO (Avda. de las Universidades?)


AUTOBUS BILBAO-ASUA


ASTILLEROS MENDIGUREN (en Olabeaga)


EL CASCO VIEJO (IV)


En 1379 se iniciaba la ampliación de la iglesia de Santiago. Esta extensión del templo obligo al derribo de algunas casas. Ello explica que las manzanas situadas entre Carnicería y Pesquería (Belosticalle) y entre ésta última y Tendería sean más cortas que sus paralelas en otras calles, y además la primera remate de forma irregular. Y lo mismo puede decirse del bloque entre el final de Tendería (hoy incluido en la calle La Cruz) y Francos (Artecalle), con una silueta triangular evidentemente adaptada al volumen de la iglesia.
Éste crecimiento también absorbería una parte de la plaza del mercado originando el desplazamiento del centro de actividad de la villa. Si en 1379 la plaza era denominada sencillamente Mercado, lo que implica que era el único existente, en 1402 se hablaba ya de Mercado Viejo, lo que implica que para entonces existía ya un Mercado Nuevo. Este no era otro que el puerto, pronto calificado en los documentos como Plaza Mayor.
Esta modificación reflejaba un cambio sustancial en la organización de Bilbao. Hasta entonces el tándem puerto-iglesia había estado dominado por ésta. La nueva plaza no se contentó con monopolizar las actividades económicas. En 1419 estaba ya allí la picota, signo de la justicia concejil.
El ayuntamiento empezó a reunirse allí siendo la primera referencia de 1434, pero ya se hacía con anterioridad, y al menos desde 1455 ocupaba una "casa nueba" (curiosamente propiedad de la iglesia de Santiago).
En 1443 se abría al culto el templo de San Antón, alzado sobre el solar del desaparecido alcázar. Así pues, las funciones administrativas y parte de las religiosas también se desplazaban a la ribera, aunque Santiago seguiría siendo la parroquia matriz y en ella se celebrarían siempre los actos más solemnes.
Paralelamente la población de Bilbao seguía creciendo, y se hacía preciso ganar espacio habitable. En 1402, al tiempo que se reformaban los muelles (signo de la importancia del puerto), se construían algunas casas en la plaza. En la Plaza Mayor las torres no sólo alcanzaron la muralla, sino que la sobrepasaron mediante cuerpos volados aparejados en madera (los "andamios"), que se documentan ya en 1458. Más tarde estas estructuras darían paso a otras de obra, muy pesadas, que necesitarían de unos soportes pétreos. Nacían así las arcadas de la ribera.
En 1440 se solicitaba permiso para abrir un nuevo portal en la muralla: posiblemente fue el de San Miguel (Portal Nuevo) o más sencillamente el inicio de la actual calle de Bidebarrieta. Para 1450 existía otra puerta más, la de Santa María, hacia la calle de este nombre.
Intramuros se buscaban nuevos solares, que en parte fueron proporcionados por la decadencia del Mercado Viejo. En 1463 ya se contabilizan 27 vecinos "en la asera del Portal Nuevo", es decir, en la actual plazuela de Santiago, adosadas a la muralla, posiblemente entre el portal y Barrencalle Barrena. Pero ya se pensaba en los futuros ensanches extramuros.
Así se llegaría a los diez portales que tenía la villa en 1464, a cuyos guardianes se pagaba 50 maravedis anuales, que en el caso del portal de Zamudio, el principal, subían a 100. El salto al otro lado de las murallas estaba ya preparado

lunes, 28 de abril de 2008

ASTILLEROS EUSKALDUNA


ASTILLEROS KORTABITARTE (en Muelle de Ripa)


EL CASCO VIEJO (III)


En cuanto al puente, es difícil saber si estaba ya construido en 1300 (parece extraño que un elemento de tanta importancia no apareciera citado en la carta puebla), pero si no era así poco tardaría en levantarse: la recién fundada villa precisaba de un paso que permitiera a los caminantes salvar el río sin tener que desplazarse hasta el tradicional vado de Etxebarri, situado a unos 3.5 km. aguas arriba
En 1332 se dispuso la construcción de un alcázar en el lugar que hoy ocupa la Iglesia de San Anton (parroquia de San Antonio Abad), en la entrada principal de la villa y en la desembocadura del puente, que sería el origen de las murallas que más tarde se irían formando. Las obras debieron comenzar durante la estancia del rey Alfonso XI en la villa, ya que según las cronicas al marcharse dijo “dexo ay començado de facer vn alcaçar”.
En cualquier caso, su vida no fue muy larga ya que en 1366 fue demolido por orden de Don Tello, Señor de Bizkaia. Esta temprana desaparición ratifica la hipótesis de que su función no era defender la villa. Mas tarde se construiría sobre aquel solar la iglesia de San Antón, aunque aún quedaron en pie algunas ruinas.
La falta de seguridad de la Villa llevó a la construcción de murallas que enlazaban diversas Casas Torre. Su construcción se inició en 1334 tras la orden de Alfonso XI, quién para ello cedió 15.000 maravedies anuales durante cinco años. En 1355 sería el Señor de Vizcaya el que donara el robledal de Basondo para que con sus beneficios se ayudara a la obra de la cerca. Era una muralla de 1.65 m. anchura, que en su base se ampliaba a 1.80 y unos 5 o 6 m. de altura. Estaba formada por una doble pared de mampostería irregular entre la que se había depositado un relleno de escombros, piedras y cantos rodados, todo ello aglomerado con argamas. Aún pueden verse algunos restos de la cerca en las casas de la acera de la izquierda de la calle Ronda, especialmente en el ángulo entre este vial y el cantón de Echevarria-Camarón. Otros restos han sido estudiados con motivo de las intervenciones arqueológicas en el palacio La Bolsa y en diversos lugares de la ribera.
Las Casas Torre estaban obligadas a defender un sector de dichas murallas. Este era el caso de las torres de Leguizamón, Zubialdea y Arbolancha situadas (al menos en 1375), respectivamente, en Somera, Artecalle y Tendería, frente a la ría y la casa-torre de Zurbarán que se levantará en 1453. Por su carácter defensivo y debido a las numerosas contiendas entre linajes, las casas-torre eran, junto con las iglesias y conventos, prácticamente los únicos edificios construidos en piedra.
La construcción del resto de las viviendas (durante los siglos XIV y XV) se realizaba casi íntegramente utilizando madera por lo que el peligro de incendio era algo que los vecinos siempre tenían presente. Por ello se irá dictando toda una serie de medidas destinadas a lograr la sustitución de las casas de madera por otras de cal y canto. También se obliga a trasladar todos los hornos fuera de los muros de la villa, a proteger las lámparas y antorchas con apliques de hierro y, finalmente, se prohibe el almacenamiento de sustancias combustibles (paja, alquitrán, etc.) dentro de la villa.
Con el tiempo, las viviendas de la poblacion no nobles fueron pasando de tener dos a tres pisos. En el primero solía situarse, además de la entrada o portal, la tienda o dependencia donde trabajaban los artesanos y que servía al mismo tiempo como lugar de venta de sus mercancías. Recibía luz del exterior por una sola ventana y, hasta bien entrado el siglo XV, no se generalizará el uso de vidrio para cubrir los vanos, empleándose en su lugar telas o pergaminos bañados en aceite o encerados, una solución que dejaba pasar poca luz dentro de los hogares.
De esta forma peculiar, se forma un recinto amurallado que se irá ampliando a medida que la ciudad se expande debido a su situación economica. A finales del siglo XIV Bilbao ya tiene su estructura final de siete calles.

domingo, 27 de abril de 2008

ASTILLEROS ARANA (en Muelle de Ripa)


ASTILLERO DE LA SALVE 1.867


ASILIO DE LAS HERMANITAS DE LOS POBRES


EL CASCO VIEJO (II)


Las calles de las villas eran estrechas y hasta la aparición en tiempos recientes del alumbrado público no podemos ni siquiera imaginarnos lo oscuras que podrían ser por las noches. Las casas quedaban alineadas en calles, compartiendo los vecinos la pared medianera de las mismas, excepto en ciertos pequeños espacios de separación entre manzanas, a modo de estrechísimos patios, que quedaban para facilitar las labores de reparación de los tejados y que hoy conocemos como cantones.
Las calles y cantones creaban una retícula de manzanas aproximadamente rectangulares divididas en solares profundos, aunque no tan estrechos como tradicionalmente se ha supuesto.
En efecto, la actual parcelación de los cascos urbanos de las villas conserva algunos lotes muy angostos, ya que con la primera Carta Puebla el terreno se dividia en parcelas iguales sobre las que cada uno de sus habitantes edificaría su morada. Los únicos privilegiados resultaban, como siempre, los miembros de los linajes nobles, quienes tenían derecho a levantar sus moradas sobre solar y medio o dos solares donde se levantaron las casas-torre.Los espacios publicos quedaban reducidos a la plaza del mercado que debía ser un amplio espacio vacío que se extendía en torno a la todavía pequeña iglesia de Santiago, ocupando los terrenos sobre los que se alzarían después el claustro, y las manzanas entre la calle Palacio (Barrencalle) y la plazuela de Santiago y entre Cinturería y La Cruz. Sería un terreno abierto, libre, sin limites definidos hasta la construcción de las murallas.
Y acerca de los mercados, una de las grandes obsesiones de los miembros del Concejo será precisamente la de lograr el abastecimiento alimenticio de Bilbao. No siempre se conseguirá que exista comida suficiente para todos sus habitantes, dictándose toda una serie de duras normas para evitar el desabastecimiento, el acaparamiento, el fraude en el peso y en el precio, etc. Estará prohibida la venta de productos al por mayor, precisamente para desterrar tales engaños.
Por eso también los mercados se realizarán en días señalados y en lugares precisos, vigilados estrechamente por los funcionarios municipales.

viernes, 25 de abril de 2008

ASILO DE HUERFANOS DE LA CASILLA


ANTIGUO MERCADO DEL ENSANCHE DE ALBIA


ANTECESOR DEL TEATRO ARRIAGA (1.874)


EL CASCO VIEJO (I)


Se supone que el primer Bilbao estaría formado por tres calles y sólo en una fase posterior se ampliaría su número a siete.
Esta hipótesis se basa fundamentalmente en el nombre de una de las rúas bilbaínas: Artecalle (en euskera calle de en medio). Al ser la del medio sólo podia tener otra calle más al Este (Somera), y otra calle al Oeste (Tenderia). Entre las tres configurarían el Casco. Sin embargo la denominación de Artecalle se documenta por primera vez en 1492 (hasta entonces se habla siempre de la calle Francos) lo que pone en entredicho dicha hipotesis.
Es posible que, en efecto en un primer momento hubiera un Bilbao de tres calles, pero parece evidente que éste duró muy poco tiempo y que de forma casi inmediata se pasó al Bilbao de siete calles.
A finales del siglo XIV Bilbao ya tiene su estructura inicial de tres calles paralelas, Somera, Francos o Artecalle y Tendería o Santiago y a lo largo del siglo XV se habrá completado el recinto de las "Siete Calles" formado por las tres iniciales más Belosticalle o Pesqueria, Carnicería Vieja, Palacio o Barrencalle Jusera (o Susera) y Barrencalle Barrena o Allende.
Y esto indica que la villa nació con unas importantes expectativas de futuro: desde el principio contó con un amplio casco urbano (en aquel momento sin duda el más grande de Bizkaia), lo que quiere decir que se preveía una inmediata expansión demográfica y económica.
Algunos de estos nombres evocan el origen de sus habitantes o su dedicación. Francos concentraría inicialmente a la mayor parte de los pobladores inmigrantes, no necesariamente franceses, aunque sin duda muchos de ellos lo serían. Tendería agruparía a pequeños comercios (talleres) en las manzanas dispuestas entre esta calle y en la de Francos-Artecalle eran abundantes las fraguas destinadas a la transformación del hierro extraido de los montes inmediatos. En Pesquería (Belosticalle) y Carnicería Vieja estarían los locales de estos ramos. Otras denominaciones son meramente topográficas como Somera (la de arriba), Artecalle (la de en medio), Santiago (llamada así porque desembocaba en la iglesia), y Barrencalle (la calle del borde de la hondonada), nombre éste aplicado a dos vias pero que en un caso aparece apellidado como Jusera o Susera (la de abajo) o de Allende, lo que parece sugerir una sucesión en el tiempo de ocupación de estos dos viales, aunque como ya indicábamos más arriba esto sucedería en un breve lapso de tiempo. En cuanto a Barrencalle o Palacio, sabemos que en 1.356 se cita la existencia de un palacio de los señores de Bizkaia dentro de la villa que podria estar en la cabecera de dicha calle, asomando al Mercado.
Estos viales se disponían en sentido Norte-Sur, con un extremo abierto al puerto y el otro a la iglesia, precisamente los dos elementos que la carta puebla señalaba como referentes de la villa. Pero no todos eran del mismo tamaño. Los tres primeros eran más prolongados, mientras los otros quedaban cortados por la iglesia de Santiago, alrededor de la cual se extendía la plaza del mercado.

jueves, 24 de abril de 2008

NUEVA ALHONDIGA


NUEVA ALHONDIGA


ALAMEDA MAZARREDO


SEGUNDA CARTA PUEBLA: LA REFUNDACION


La Junta General de Vizcaya de 1.307 reconoció a Doña María Diaz de Haro I como Señora de Vizcaya, cuando fallecio su tío Don Diego Lopez de Haro V “El Intruso”, que murió en Algeciras en 1.310.
En su primer gobierno que duró de 1.310 a 1.322 (ya que tuvo un segundo gobierno entre los años 1.326 y 1.334) y con fecha de 25 de junio de 1310, Doña María Díaz de Haro I, sobrina de Don Diego Lopez de Haro, otorgaría la segunda Carta-Puebla, confirmación de la del 15 de junio de 1.300 otorgada por su tio.
Hay quien dice que doña María fundó de nuevo la Villa de Bilbao, como si la primera fundación no hubiese sucedido, por su enfrentamiento, en cuanto a los derechos sucesorios, con su tío don Diego, de quien no reconocía sus actuaciones políticas.
Esta nueva Carta-Puebla reconocía, por supuesto, todos los privilegios anteriores y añadía:

“Mando……. que ninguno sea osado de tener compra ni venta ni regatería ninguna en todo el camino que va de Areta hasta la Villa de Bilbao”.

Con ello, Bilbao unía a sus privilegios en el tráfico marítimo, el monopolio del comercio en un amplio territorio debiendo pasar el camino de Orduña a Bermeo obligatoriamente por Bilbao haciendo de la Villa el principal enclave mercantil del Señorío de Vizcaya.

miércoles, 23 de abril de 2008

ALAMEDA MAZARREDO


ADUANA DE BILBAO 1894


A LOS TOROS


CONSIDERACIONES A LA PRIMERA CARTA PUEBLA

La Carta-Puebla determina varios aspectos en la vida de los habitantes de la villa de Bilbao:

1º.- El fuero que rije la vida de la población. En Vizcaya se aplicó el Fuero de Logroño, que exime a los bilbaínos de cargas, tributos, castigos, torturas y aportación personal o dineraria para sostener los ejércitos.
El aforamiento de las Villas creó dos mundos jurídicos en el Señorío de Vizcaya. Uno de ellos es el sometido al régimen general recogido en el Fuero de Vizcaya y es el otro el compuesto por las Villas sujetas al Fuero de Logroño. Surgió así la dualidad entre el campo y la ciudad.

2ª.- La estructura administrativa de la nueva Villa. Cargos que han de regir, sus competencias y su forma de elección.

3º.- El territorio sobre el que cae bajo la jurisdicción de la Villa. En el caso de Bilbao, el territorio superó los límites geográficos de la poblacion. Se le otorga una jurisdicción territorial que abarca más de 300 kilómetros cuadrados y demuestra una gran visión de futuro, al menos para los siglos siguientes.
Geográficamente constituye una comarca natural que es el Bajo Valle del Nervión. Y en cuanto a tierra que pisamos, la jurisdicción abarca una zona que va desde el puntal de Zorroza, en la desembocadura del Cadagua, a la izquierda de la ría, subiendo por el monte Pagasarri y bajando por el vado de Echébarri, a cruzar la ría en la confluencia del Ibaizabal con el Nervión, para internarse en la Anteiglesia de Begoña, ascendiendo por el monte de Santa Marina, Santo Domingo y monte Cabras, para ir a parar a Deusto, hasta la desembocadura del río Asúa, a la derecha de la ría, punto próximo al del comienzo de la jurisdicción.

4º.- La Carta-Puebla concede a la Villa una iglesia. En el caso de Bilbao, la iglesia de Santiago, que se encontraba en el núcleo de la población.
Cita a las iglesias de Begoña y Santiago, lo cual es una muestra de su antigüedad, ya fuere como tales iglesias o como ermitas. El templo dedicado a Santiago era, sin duda, por la influencia del Camino de Santiago.
Por otra parte la transcripción de la Carta Puebla se deduce que Bilbao y su puerto ya existían y que Begoña es la matriz de Bilbao, por haberse fundado sobre su primitiva jurisdicción. La Anteiglesia de Begoña existía, pues, con anterioridad a la fundación de la Villa de Bilbao. Eso se demuestra con un documento, depositado en el Archivo Historico Nacional de Madrid, fechado en 1.162, en el que don Lope Díaz de Haro I, IV Señor de Vizcaya desde 1.124 dona a la Orden Premonstratense el monasterio de San Juan de la Peña, a orillas del mar y en territorio de Baquio (hoy San Juan de Gaztelugatz), para que se haga de él abadía bajo la regla de San Agustín. En ese mismo documento se dice que, además del monasterio citado, se dona un collazo en Begoña, un collazo en Arratia, un collazo en Guernica, asi como otros
Asi mismo, la imagen de la Virgen de Begoña, si atendemos a su estilo románico-gótico, es fechable en el siglo XIII, anterior, por tanto, a la fecha de fundación de la Villa.

5º.- Algunas Villas recibían ciertos privilegios que les permitían desarrollar plenamente su actividad económica. En el caso de Bilbao, recibió el monopolio del tráfico comercial a través de la ría, prohibiendo que en ninguno de los pueblos situados entre Bilbao y la desembocadura de la ría, se cobren impuestos.
Esto es demostración que la Villa no es nada sin el puerto exterior, ya que, considerando solamente el río o la ría, se le otorga a Bilbao todo el tramo comprendido entre el punto de unión del Nervión con el Ibaizabal y la desembocadura en El Abra. Bilbao tiene la exclusividad de la navegación y del comercio sobre la ría.

6º.- La celebración de un Mercado semanal, elemento imprescindible para unos enclaves urbanos, lo que permitía generar un flujo de intercambios por el que la Villa influiría en su entorno.